En un contexto de sobrecarga informativa, profesionales y ejecutivos recurren a espacios curados que organizan, sintetizan y seleccionan conocimiento para hacerlo accionable.
En un entorno de sobrecarga informativa, donde el conocimiento abunda y circula fragmentado entre múltiples canales, los profesionales enfrentan el desafío de formarse sin saber por dónde empezar. Nunca hubo tantos cursos, newsletters, podcasts, videos, papers y especialistas disponibles al mismo tiempo, pero la información se dispersa entre plataformas y formatos, generando una sensación de saturación.
“La manera en que los profesionales se capacitan cambió mucho en los últimos años en Argentina y a nivel global porque la información pasó a estar disponible de forma más sencilla. El tiempo se volvió un recurso clave a la hora de elegir cómo y dónde capacitarse”, explicó Manuela Cado, líder de Atracción de Talento en Ceta Capital Humano. Agregó que las búsquedas se tornaron más específicas en cuanto a la pretensión de información seleccionada, desarrollada por especialistas y adaptada a necesidades laborales reales.
Frente a este escenario, resurgen entornos curados para capacitarse: espacios, comunidades, plataformas, expertos y formatos que organizan, sintetizan y seleccionan información para volverla más accionable. “La síntesis también ganó protagonismo frente a la sobrecarga de información”, afirmó Cado. “Los profesionales priorizan contenidos dinámicos que sean aplicables a su rutina laboral y de utilidad para mejorar la toma de decisiones”, puntualizó.
En el área de salud, Gastón Valverde Lyons, CEO de IntraMed, señaló que el conocimiento dejó de seguir un recorrido ordenado (congresos, publicaciones, espacios académicos) para dispersarse en múltiples canales. “Eso amplió las posibilidades de aprendizaje, pero también lo volvió más difícil de gestionar”, sostuvo. Un relevamiento de la red social que lidera, entre más de 2700 profesionales de la salud, indicó que más del 70% identificó la dispersión de fuentes como una de sus principales frustraciones, y casi 7 de cada 10 señaló la necesidad de herramientas que ayuden a organizar y filtrar contenido relevante.
Emilia Montiglio, líder de “Coach in books”, una iniciativa que promueve la lectura para el desarrollo profesional, consideró que muchas personas están “perdidas” en un mar de información y saturadas de cosas que “deberían saber”, consumiendo superficialmente lo que las redes ofrecen. Su propuesta es un club de lectura mensual con guías complementarias y laboratorios sobre temas como liderazgo. “En esos espacios leemos biografías y trabajamos con teoría, el contenido curado y llevado a algo aplicable lo hace doblemente valioso”, reflexionó.
El crecimiento de la plataforma Substack refleja esta lógica de curaduría. Especialistas, emprendedores y analistas seleccionan, interpretan y ordenan información para comunidades específicas. “El algoritmo te da lo que querés ver. Un buen curador te da lo que necesitás pensar”, afirmó Carina Onorato, estratega de marca personal y autora de “Marca personal, los 7 arquetipos”. Explicó que el aprendizaje actual implica una inteligencia curatorial que es la capacidad de descartar. Enrique Avogadro, líder de Pulmón Creativo, también utiliza Substack para brindar herramientas prácticas sobre industrias culturales y economía creativa.
Tal vez una de las paradojas más interesantes de esta época sea que, con un acceso ilimitado al conocimiento, el diferencial viene dado por la capacidad humana de seleccionar y filtrar. Mientras la inteligencia artificial, los algoritmos y las plataformas producen información a una velocidad inédita, crece el valor de quienes ofrecen contexto, criterio y dirección.
