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viernes, 12 junio, 2026

El primer mapa global de hongos subterráneos reveló dónde está la red viva más extensa del planeta

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Un estudio publicado en Science mapeó por primera vez las redes de hongos micorrízicos arbusculares, que conectan el 70% de las plantas terrestres. Los pastizales concentran el 40% de la biomasa fúngica global, mientras que las tierras agrícolas registran densidades un 47% menores.

Un grupo científico liderado por investigadores de los Países Bajos publicó el primer mapa global de los hongos micorrízicos arbusculares, organismos que forman alianzas subterráneas con cerca del 70% de las plantas terrestres. Los resultados del trabajo, publicado en la revista Science de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, indican que los suelos superiores del mundo contienen aproximadamente 110 cuatrillones de kilómetros de redes fúngicas vivas.

Esas redes están formadas por hifas, filamentos microscópicos más finos que un cabello humano, que actúan como tuberías vivas entre las plantas y los hongos. El trabajo fue liderado por Justin Stewart y Toby Kiers, de la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas (SPUN) y la Universidad Libre de Ámsterdam, en los Países Bajos, con colaboración de científicos de Sudáfrica, Canadá, Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos.

Para construir el mapa, los investigadores reunieron datos de más de 16.000 muestras de suelo obtenidas en nueve biomas distintos. Con esa base, entrenaron modelos de aprendizaje automático para predecir la densidad de las redes en zonas sin muestras disponibles. Además, utilizaron un robot de imágenes diseñado a medida para fotografiar redes fúngicas vivas, con el que tomaron más de 300.000 mediciones del grosor de las hifas de tres especies distribuidas en todo el mundo.

Los resultados mostraron que los pastizales concentran alrededor del 40% de toda la biomasa global de estos hongos. Zonas como los Everglades en Florida, los humedales del Sudd en Sudán del Sur y la estepa tibetana registraron las densidades más altas. Las tierras agrícolas, en cambio, presentaron densidades de hifas un 47,3% menores que en ecosistemas silvestres. El uso de fertilizantes con fósforo y nitrógeno reduce el incentivo de las plantas para alimentar a sus hongos, y los fungicidas los atacan directamente.

“Es difícil exagerar la importancia y la magnitud de estos hongos”, declaró Stewart. “Puede haber hasta 10 metros de red micorrízica en apenas una cucharadita de suelo”. Esas redes mueven hacia el interior del suelo unos 3.900 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente cada año, provenientes de las plantas.

“Los hongos han sido ignorados en las políticas climáticas y de conservación por demasiado tiempo”, sostuvo Kiers. “Ahora es el momento de cambiar esa trayectoria”.

Los investigadores advirtieron que los datos de suelos profundos son escasos (apenas el 2% de la base corresponde a profundidades mayores de 50 centímetros) y que las tasas de renovación de las hifas permanecen mal documentadas. El mapa quedó disponible para su descarga por parte de gobiernos y tomadores de decisiones.

En diálogo con Infobae, José Martín Scervino, investigador independiente del Conicet en el Instituto INIBIOMA, en Bariloche, Argentina, afirmó: “Este mapa revela una enorme red biológica oculta bajo nuestros pies que hasta ahora no podíamos dimensionar”. Scervino agregó que “para América Latina, una región que alberga algunos de los ecosistemas más biodiversos del planeta y cuya economía depende fuertemente de los recursos naturales, esta información puede contribuir al diseño de estrategias de conservación, restauración de tierras degradadas y desarrollo de prácticas agrícolas más sostenibles”.

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