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martes, 9 junio, 2026

Reservas, deuda y superávit fiscal: los datos económicos más allá de las interpretaciones políticas

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Un análisis de las cifras oficiales muestra avances en reservas brutas y superávit fiscal, pero también revela matices en la composición de la deuda y el origen de los fondos.

Tres de los datos que más entusiasma al Gobierno son el aumento de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el superávit fiscal y la reducción del endeudamiento.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró casi USD 9.800 millones en los primeros cinco meses de 2026. El grueso se concentró en abril y mayo, con más de USD 5.300 millones entre ambos meses.

El mercado de cambios luce calmo pese a esas compras. La mayor parte del ingreso de divisas por exportaciones se explicó por el sector agrícola, con soja y maíz a la cabeza; también influyeron energía y minería. A ese flujo se sumaron el endeudamiento de provincias y empresas internacionales, el carry trade, que sigue vigente, y el cepo a las empresas, que se mantuvo.

Conviene distinguir entre la foto y la película. La foto muestra reservas brutas en aumento. La película obliga a precisar cuántos de esos dólares son efectivamente propios, cuántos son prestados, cuántos tienen destino comprometido y cuántos pueden usarse para pagar deuda o sostener la confianza.

Las reservas brutas son el total de activos externos que figuran en el balance. Las reservas netas (RIN) buscan medir otra cosa: la capacidad de fuego de la autoridad monetaria una vez descontados pasivos, encajes, préstamos, swaps y otros compromisos.

El Gobierno logró bajar la inflación respecto de los picos heredados, pero la normalización completa de la economía argentina exige reconstruir la confianza en su moneda y en su capacidad de pago. Mientras se presentaba el aumento de las reservas brutas como un avance del BCRA, en un pie de página del último staff report del Fondo Monetario Internacional (FMI) -por el cual se liberaron USD 1.000 millones- el organismo estimó las RIN en USD 6,5 mil millones negativas.

Algo parecido ocurre con la deuda pública. Con los datos que publica mensualmente la Secretaría de Finanzas, si se compara la deuda pública de abril de 2026 con la de diciembre de 2023, el stock aumentó en USD 126.003 millones. En diciembre de 2023, los pasivos remunerados del BCRA sumaban USD 37.720 millones, luego de la licuación asociada a la devaluación de ese mes. Si a la deuda del Tesoro de diciembre de 2023 se le suman los pasivos remunerados del BCRA de ese mismo mes para hacerla comparable con la deuda del Tesoro en abril de 2026, la deuda pública se incrementó en USD 88.283 millones.

En ese marco, la deuda pública creció fundamentalmente por la deuda en pesos, en especial por Boncap y Lecap, dado que devengan intereses todos los meses.

Si se ajusta el resultado fiscal financiero para incluir los intereses devengados, aparece otro panorama: desde que se empezó a traspasar la deuda del BCRA con los bancos al Tesoro, el resultado financiero terminó siendo negativo.

Un último tema: el Tesoro canceló Letras Intransferibles (LI) por $18,4 billones de valor efectivo, equivalentes a USD 20.400 millones de valor nominal original. Se las pagó con utilidades que el BCRA transfirió al Tesoro. Esas utilidades no se realizaron: el Banco Central no vendió un activo por el monto a transferir, sino que emitió pesos por el equivalente a las utilidades transferidas. En los hechos, el BCRA emitió pesos para financiar la transferencia. El Tesoro recibió esos pesos y recompró las LI al BCRA. De ese modo, el Tesoro dejó de deberle LI al Banco Central por un pase contable financiado con emisión.

En síntesis, cuando parte del electorado teme una vuelta del kirchnerismo, tiende a leer los datos que informa el Gobierno tal como se los presenta. Pero si lo que se busca es conocer la realidad, hay que bucear en los números para ver qué hay debajo de la superficie.

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