El expresidente brasileño Jair Bolsonaro criticó a Lula da Silva por su reacción ante la clasificación del Comando Vermelho y el PCC como organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos.
Jair Bolsonaro volvió a cuestionar al presidente de Brasil, Lula da Silva, por su postura ante la decisión de Estados Unidos de catalogar como organizaciones terroristas al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital (PCC). El dirigente del Partido Liberal consideró que Brasil debería haber aprovechado la medida para profundizar la cooperación internacional contra el crimen organizado y el lavado de dinero.
Las declaraciones del expresidente brasileño se produjeron luego de que la Casa Blanca tipificara al Comando Vermelho y al PCC como terroristas. Lula había advertido a Donald Trump que «no juegue con la soberanía» de Brasil.
«A partir del momento en que el gobierno estadounidense clasifica a estas organizaciones como terroristas, en lugar de que el gobierno brasileño agradezca y promueva un gran pacto para combatir el lavado de dinero de estos grupos, hace lo contrario, y recurre al argumento de que está defendiendo la soberanía», afirmó Bolsonaro.
En ese contexto, elevó el tono de sus críticas hacia el presidente brasileño y sostuvo: «Entonces, uno mira al presidente de Brasil y piensa: ‘Parece que él es el jefe del PCC’.»
El principal opositor de Lula —aunque no puede presentarse a elecciones por su condena— vinculó la ofensiva contra el Comando Vermelho y el PCC con su agenda de seguridad pública y defendió la reducción de la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años, una iniciativa impulsada por su espacio político que debía ser debatida este martes en el Congreso. «Necesitamos diputados y senadores que estén a favor de estas iniciativas», concluyó.
El cruce de declaraciones entre ambos líderes brasileños comenzó a principios de junio, luego de la decisión de Washington. Lula endureció su postura frente a Estados Unidos y, en un acto oficial, cuestionó lo que consideró una injerencia externa y defendió la capacidad de Brasil para enfrentar al crimen organizado con sus propios medios: «No aceptamos que nos traten como niños. No aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de pacotilla», afirmó.
El presidente brasileño fue más allá y lanzó una advertencia directa: «No jueguen con la soberanía de este país, no jueguen con nuestra democracia».
La reacción llegó luego de que el gobierno estadounidense formalizara el jueves la inclusión del PCC y el Comando Vermelho en su lista de organizaciones terroristas, una medida adoptada pese a las objeciones del Ejecutivo brasileño.
Ambas facciones nacieron en el sistema penitenciario de Brasil y, con el paso de los años, expandieron su influencia dentro y fuera del país. Actualmente son consideradas las estructuras criminales más poderosas vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado, con fuerte presencia en distintas regiones y control territorial en zonas urbanas, incluidas varias favelas de Río de Janeiro en el caso del Comando Vermelho.
Lula reconoció la gravedad de las actividades de estas organizaciones, pero remarcó la importancia de no equipararlas con grupos terroristas internacionales. «Son terroristas porque atormentan a las familias, las comunidades y la ciudad», sostuvo. Sin embargo, aclaró: «No son los terroristas que Trump está buscando. Trump quiere un Osama Bin Laden». El mandatario defendió su idea de que el combate contra estas bandas debe desarrollarse dentro de las fronteras brasileñas y bajo conducción de las instituciones locales.
