En mayo de 2008, tres vecinos forzaron la puerta de un ático en la calle Medveščak 77 de Zagreb y encontraron el cuerpo momificado de Hedviga Golik, quien había muerto entre 1966 y 1973 mientras tomaba té frente al televisor. El caso salió a la luz tras décadas de silencio administrativo.
En mayo de 2008, tres representantes de los inquilinos del edificio en la calle Medveščak 77, en Zagreb, Croacia, forzaron la puerta de un ático de 18 metros cuadrados. Dentro hallaron el cuerpo momificado de Hedviga Golik, una mujer de 42 años que había muerto en algún momento entre 1966 y 1973. La taza de té que había preparado permanecía sobre la mesa, el televisor en blanco y negro estaba apagado y los muebles de la década de 1960 se conservaban intactos, cubiertos por polvo y telarañas.
Hedviga Golik nació en 1924 en Rijeka, ciudad que en ese entonces pertenecía a Italia con el nombre de Fiume. Se formó como enfermera y trabajó en el Centro de Salud de Trešnjevka en Zagreb durante los años 50. Fue testigo de Jehová, lo que en la Yugoslavia socialista implicaba una práctica religiosa discreta. Tras separarse de su novio, se mudó al ático de Medveščak 77 en 1961.
Los vecinos la recordaban como una persona solitaria, que a veces gritaba sin causa aparente. Una vecina, Katica Carić, declaró que Hedviga bajaba desde su ventana una bolsa con dinero y una nota para que le compraran provisiones. Antes de desaparecer, Hedviga dijo a algunos vecinos que se ausentaría por un tiempo indefinido, lo que generó el rumor de que se había ido a una secta religiosa en Macedonia o a Belgrado.
En 1973, siete años después de la última vez que fue vista, un vecino reportó su desaparición a la policía. Se realizó una búsqueda informal en toda Yugoslavia, pero no se encontró nada. Nadie revisó el departamento porque se asumía que estaba vacío. El expediente quedó abierto y archivado.
En 1981, los vecinos pagaron colectivamente la hipoteca del departamento con la intención de reclamar la propiedad. En 1998, apareció una nota manuscrita en la puerta que afirmaba que Hedviga había sido declarada sin derecho de propiedad, documento que las autoridades negaron haber emitido. La luz del departamento seguía encendida y las facturas de electricidad las pagaba el arquitecto original del edificio hasta su muerte a principios de 2008. Al interrumpirse los pagos, los vecinos decidieron actuar.
El cuerpo de Hedviga había sufrido un proceso de momificación natural debido a las condiciones frías y secas del ático, que inhibieron la descomposición. Las ventanas abiertas contribuyeron a la ventilación constante, lo que minimizó los olores. El Instituto de Medicina Forense de Zagreb realizó la autopsia sin determinar la causa exacta de la muerte ni la fecha precisa. La hipótesis principal es que falleció por causas naturales mientras tomaba té frente al televisor.
El cuerpo fue sepultado al día siguiente del hallazgo. Ningún familiar reclamó sus restos ni se realizó un servicio conmemorativo.
