Desde 1982, el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) mantiene en la isla de Barro Colorado, Panamá, un proyecto de monitoreo de mamíferos mediante cámaras trampa, que ha evolucionado con la tecnología y permitido identificar individuos de ocelote y otras especies.
Desde 1982, en la isla de Barro Colorado, el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) lleva adelante un proyecto de cámaras trampa para el monitoreo a largo plazo de mamíferos. La isla es uno de los bosques tropicales más estudiados del mundo y alberga otros proyectos de monitoreo, como censos de polen, artrópodos y árboles.
El proyecto fue iniciado por Jacalyn Giacalone, quien llegó a la isla a fines de la década de 1970 para estudiar ardillas cola roja. Allí conoció a William E. Glanz, investigador postdoctoral del STRI que también estudiaba mamíferos. Glanz comenzó a utilizar la metodología de transectos de rastro para monitorear mamíferos en 1978, y su trabajo inspiró a Giacalone a ampliar sus observaciones para incluir a otros mamíferos y continuar el monitoreo a largo plazo.
El primer censo, realizado por Giacalone y Gregory Willis, consistió en registrar visualmente a los mamíferos a lo largo de 100 km de transectos de senderos. Una vez al año repetían el censo durante la estación seca y utilizaban los datos para crear una lista de animales que habitaban la isla, con el propósito de registrar la abundancia y las actividades de las especies.
La labor no tenía horario fijo; los censos continuaban de día y de noche. Giacalone y Willis observaron que los ocelotes y otras especies nocturnas no estaban bien representados en los datos. Por ello, Willis estableció en 1994 un sistema de cámaras trampa para complementar la monitorización visual.
Según el STRI, los ocelotes son depredadores importantes en los ecosistemas neotropicales, pero son esquivos y difíciles de estudiar. La isla de Barro Colorado, al ser un entorno libre de caza, resultó ideal para monitorearlos. Rápidamente los investigadores obtuvieron su primera foto en blanco y negro, en película, que correspondía a una hembra de ocelote, a la que llamaron “Oreja” por tener una oreja desgarrada.
Los científicos notaron que “Oreja” tenía un patrón de manchas particular que permitía identificarla individualmente, así como a otros ocelotes. Más tarde crearon el Cat-A-Log para identificar a los individuos y sus relaciones, y especialmente para rastrear las generaciones madre-gatito, ya que solían aparecer juntos en las imágenes.
Giacalone identifica ocelotes individuales usando sus habilidades de reconocimiento, una tarea que la inteligencia artificial no ha logrado realizar correctamente hasta ahora. El proyecto está trabajando en entrenar IA para su uso futuro.
El uso de cámaras trampa abrió la oportunidad de explorar la historia de vida, los territorios y las interacciones de muchas especies de mamíferos. A medida que la tecnología evolucionó, el proyecto pasó de cámaras basadas en película y cinta a cámaras digitales y videocámaras en 2002. En 2008, las cámaras trampa digitales con imágenes infrarrojas y baterías de larga duración hicieron posible crear una red de 24 cámaras que grababan casi las 24 horas del día durante todo el año.
