El atentado de Pahalgam en 2025 y la respuesta de Nueva Delhi reavivan el debate global sobre la lucha antiterrorista. Argentina, con su propia historia de atentados, se suma al llamado de una postura unificada.
El terrorismo sigue siendo una de las amenazas más complejas para la seguridad internacional. Desde el sur de Asia hasta América Latina, distintos países han sufrido ataques que dejan familias destrozadas y sociedades heridas. En este contexto, la India ha reiterado su compromiso con una lucha antiterrorista que respete los principios de proporcionalidad y precisión.
El atentado de 2025 en Pahalgam, donde civiles fueron asesinados selectivamente por su religión, marcó un punto de inflexión. En respuesta, el gobierno indio lanzó la Operación SINDOOR, una acción militar dirigida exclusivamente contra infraestructura terrorista identificada al otro lado de la frontera. Las autoridades indias subrayaron que la operación evitó deliberadamente daños a la población civil y se basó en información de inteligencia.
Argentina, que vivió los atentados de 1992 contra la embajada israelí y de 1994 contra la AMIA, condenó de inmediato el ataque de Pahalgam. Durante una visita oficial, el primer ministro indio agradeció al presidente Javier Milei ese respaldo. Ambos países coinciden en que el terrorismo no debe ser normalizado ni justificado bajo ningún pretexto político.
La comunidad internacional enfrenta el desafío de actuar con coherencia. Para las democracias, la ambigüedad ante el terrorismo representa un riesgo estratégico y moral. La cooperación entre India y Argentina busca fortalecer una respuesta conjunta que ponga fin a la impunidad de los grupos terroristas.
