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lunes, 4 mayo, 2026

El peronismo bonaerense se reacomoda ante la candidatura de Axel Kicillof

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En medio de la incertidumbre por la reelección de gobernadores, se multiplican las aspiraciones en la provincia de Buenos Aires. Figuras como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel impulsan un espacio alternativo, mientras Sergio Massa mantiene en vilo la definición sucesoria.

Ante la paulatina declinación del Gobierno de Consultores, se registra una epidemia de candidaturas que se revolean en los territorios que trata la miniserie. De pronto se lanza el Triángulo de Acero Inoxidable del alternativismo que compone el auditor general Juan Manuel Olmos, Puiggari, propietario virtual del peronismo del Maxiquiosco; la diputada por la Provincia del Pecado, Victoria Tolosa Paz, La Aplanadora, de ostensible ascendencia entre las segundas y terceras líneas; y el diputado por Entre Ríos, Guillermo Michel, el Implacable, el que sabe y recita de memoria desde los artículos de la impositiva hasta las sutilezas crepusculares de la Aduana.

En movimiento desde Parque Norte, con un evento que congregó a cuatro mil militantes de la superstición peronista, Olmos aclaró que “la movida alternativista no es contra ningún compañero (¿Axel?) y ninguna compañera”. La Doctora, enfrascada en la tobillera junto a Máximo, titular de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, hace prácticamente imposible la vocación presidencial de Axel, El Gótico. El adversario, en el peronismo, siempre está afuera: libertario como Milei, radical como Yacobitti, o de izquierda como la señora Bregman. El enemigo, en cambio, siempre está adentro. Hoy Máximo hostiga a Axel en representación de La Doctora, con la perversidad similar de la señora Karina, La Guantanamera, para acosar a Santiaguito, El Neo Giacomini.

Los alternativistas complementan el ímpetu ambiciosamente frontal de Axel, a quien los kirchneristas de la Agencia traban en demasía por supuesta ingratitud, y complementan al experimentado Sergio Uñac, El Gerente de Banco que gobernó San Juan durante dos períodos. Sólo la pifió al buscar el tercero. Por sus minerales, San Juan es la provincia que se anota para ser la consecuencia más interesante del Fenómeno Milei. Uñac representa al peronismo federal del interior que ya produjo dos fenómenos que alborotaron al país: Carlos Menem, desde La Rioja, y el antagónico Néstor Kirchner, desde Santa Cruz, para convertir el kirchnerismo en expresión popular del suburbio de la Provincia del Pecado.

Nace Uñac como dirigente en Pocito, San Juan, para conquistar primero el municipio y después la provincia, y próximamente, si tiene suerte, la decisiva Provincia del Pecado. Axel y Uñac están lanzados mientras Sergio, El Profesional, aguarda, acaso para mover la penúltima bala de su recámara. Mientras el axelismo sugiere que sea Sergio quien gobierne la Provincia del Pecado y resuelva el drama sucesorio, los contados especialistas que conocen a Sergio saben que recién el último día va a decidir.

Otro experto en gestión es Gerardo Zamora, el Ambidiestro, pero se muestra vacilante, razonablemente se cuida. Sabe que desde las fuerzas misteriosas se lo quieren cargar. En Santiago del Estero los punteros se contienen entre ellos, siempre predispuestos a lanzar la candidatura. En el entrevero se apunta el gobernador Ricardo Quintela, también desde La Rioja. Se le agotó la reelección y no se conforma con una jaula digna en la Pajarera de los Diputados. Para desconsuelo de Axel, es el Profesional el que tiene la llave de la reelección indefinida para los minigobernadores, obstáculo que moviliza a demasiados minigobernadores a inspirar candidaturas a gobernador. Aunque nunca se produjo el salto en garrocha del minigobernador hacia la gobernación, salvo Eduardo Duhalde, cuando Menem lo despachó desde la vicepresidencia.

Por doquier hoy brotan los aspirantes para suceder a Axel: desde Julio Alak hasta Gabriel Katopodis, Federico Otermín, Jorge Ferraresi, el alternativista Federico Achaval, Mayra Mendoza o Mariel Fernández. La epidemia de candidaturas se desata porque a los minigobernadores se les impide legalmente ejercer lo que más les interesa: el manejo del poder municipal, la dinámica para domar el Concejo Deliberante, la sigilosa administración de los crecimientos. “Pero si la llave la tiene Sergio, alcaldes, están perdidos, deben esperar hasta el último día”.

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