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sábado, 25 abril, 2026

Bernardo Stamateas: los límites como pilar de la salud mental y los vínculos sanos

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En el séptimo episodio del podcast ‘Los Stamateas’, el psicólogo Bernardo Stamateas y su hija Damaris analizaron la importancia de establecer límites claros desde la infancia para preservar la salud mental y construir relaciones equilibradas.

En la séptima entrega del podcast Los Stamateas, el psicólogo Bernardo Stamateas, acompañado por su hija Damaris, profundizó en el rol de los límites en la vida cotidiana. Según el especialista, fijar fronteras claras no es una cuestión de protocolo, sino un pilar esencial para la salud mental y la calidad de los vínculos.

Stamateas definió el límite como una herramienta de cuidado que debe instalarse desde la infancia para que los niños interioricen conceptos básicos de convivencia. “El límite es una frontera que tiene que ver con el propio deseo”, explicó, y advirtió que su ausencia deriva en una estructura personal rígida o disfuncional, donde el equilibrio se pierde.

Al analizar las relaciones adultas, el psicólogo señaló la importancia de la reciprocidad. “Una pareja sana es la que escucha y respeta el no del otro”, afirmó. Subrayó que permitir que las negativas propias sean ignoradas equivale a entregarle al otro un poder que eventualmente puede usarse en nuestra contra. Por ello, instó a diferenciar entre límites saludables y maltrato, el cual no debe tolerarse bajo ninguna circunstancia.

Respecto a la dificultad de sostener un límite, Stamateas planteó una premisa fundamental: “Si vos no te podés decir que no a vos mismo, no lo vas a poder decir afuera”. Argumentó que la coherencia interna es el primer paso para proyectar firmeza ante terceros. En cuanto a la comunicación, desaconsejó los gritos o las explicaciones excesivas. “Lo voy a pensar, déjamelo pensar, después te respondo, es una muy buena manera de poner un límite suave”, recomendó, sugiriendo que la brevedad es un aliado estratégico.

El psicólogo también cuestionó la tendencia a repetir estrategias fallidas: “El error es que a la segunda tenés que cambiar de técnica; no podés seguir prendiendo la luz con la lamparita rota”. Finalmente, aclaró que conductas como el silencio punitivo o la agresión física no son límites. “La pared no es límite, el grito no es límite, pegar no es límite, no hablar no es límite; eso es pasivo-agresivo”, concluyó, invitando a buscar el diálogo desde la calma y el equilibrio.

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