El bloque de Diputados del PRO busca marcar distancia del jefe de Gabinete sin escalar el conflicto, en una estrategia que combina críticas internas con un perfil bajo en el Congreso para preservar la gobernabilidad y su relación con el oficialismo.
A menos de dos semanas de la presentación de Manuel Adorni en la Cámara de Diputados, el PRO resolvió adoptar una postura de equilibrio frente a la crisis que rodea al funcionario: marcar diferencias sin escalar el conflicto político. La consigna interna es clara: no defender, pero tampoco atacar. El espacio que conduce Mauricio Macri busca evitar un quiebre con La Libertad Avanza, en un contexto donde la relación parlamentaria sigue siendo clave para el oficialismo.
Sin embargo, las críticas hacia Adorni comenzaron a hacerse explícitas puertas adentro. Uno de los dirigentes más influyentes del bloque, Cristian Ritondo, reconoció el impacto del escándalo: “El tema afectó mucho al Gobierno y se ve en las encuestas”. Al mismo tiempo, planteó la necesidad de evitar la sobreactuación política: “No hay que sumarse a ningún show, pero hay que dar respuestas rápidas en la Justicia”.
Ritondo también cuestionó decisiones del jefe de Gabinete que alimentaron la polémica pública. Entre ellas, mencionó errores de comunicación y de gestión vinculados a su exposición mediática y su conducta personal. “Cometió errores que no podés permitirte cometer”, afirmó, en referencia a los cuestionamientos por el uso de recursos oficiales. Además, criticó el tono de algunas declaraciones públicas: “Se desloma el que se levanta a las 4 de la mañana… nosotros elegimos estos cargos y sabemos a qué nos exponemos”.
Estas definiciones reflejan el clima interno del PRO, donde crece la incomodidad por el costo político que la situación de Adorni genera sobre el Gobierno y, por extensión, sobre sus aliados parlamentarios. Aun así, el partido decidió no avanzar con cuestionamientos directos en el Congreso. De las miles de preguntas enviadas para la exposición del funcionario, el bloque macrista evitó incluir temas vinculados a las denuncias y se concentró en aspectos de gestión.
El equilibrio que busca el PRO responde a una lógica pragmática: sostener la gobernabilidad sin diluir su identidad política. En el Congreso, su rol sigue siendo determinante para el oficialismo. “Hoy no hay votación que el Gobierno pueda ganar sin nosotros”, reconoció un legislador del espacio, destacando el peso del bloque en Diputados. Sin embargo, las tensiones podrían escalar en debates clave como la reforma electoral impulsada por el Ejecutivo, especialmente en torno a la eliminación de las PASO, una iniciativa que genera resistencias dentro del propio PRO.
En paralelo, Ritondo también se refirió al futuro político del espacio y al rol de Macri: “Es el líder, pero no lo veo con intención de ser candidato”, señaló, dejando abierta la incógnita sobre el armado electoral hacia 2027. En este escenario, el PRO intenta navegar entre la crítica y la cooperación, en una estrategia que busca preservar su influencia sin romper con el oficialismo, mientras el caso Adorni sigue sumando presión sobre la agenda política.
