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jueves, 22 octubre, 2026

El estudio de Tuskegee: 40 años de sífilis sin tratar en Estados Unidos

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Entre 1932 y 1972, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos reclutó a más de 600 hombres, en su mayoría afroamericanos de bajos recursos, para un estudio sobre la sífilis. A los participantes se les ofreció tratamiento gratuito, pero a más de un tercio se les negó atención médica real, incluso después de que la penicilina se convirtiera en el tratamiento estándar.

Entre 1932 y 1972, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos (PHS, por sus siglas en inglés) llevó a cabo un estudio en el condado de Macon, Alabama, conocido como el Estudio Tuskegee sobre la Sífilis No Tratada en Hombres Negros. El estudio reclutó a 600 hombres, de los cuales 431 tenían sífilis y 201 formaron parte del grupo de control. A los participantes se les ofreció tratamiento médico gratuito, comidas y gastos de entierro, pero nunca se les informó que padecían sífilis; se les dijo que tenían «mala sangre», un término que abarcaba varias enfermedades.

El estudio fue diseñado por el doctor J.R. Heller, cirujano asistente de la sección de enfermedades venéreas del PHS, con el objetivo de observar los efectos de la sífilis sin tratar. En la década de 1930, no existía la penicilina y los tratamientos disponibles incluían metales tóxicos como bismuto, arsénico y mercurio, con efectos secundarios dañinos. Algunos médicos se negaban a usar estas terapias.

En 1940, la penicilina se convirtió en el tratamiento eficaz para la sífilis. Sin embargo, los responsables del estudio decidieron no administrarla a los participantes. El doctor Millar, a cargo del estudio, declaró en 1972 que surgió «un grave problema moral» cuando la penicilina estuvo disponible a fines de la década de 1940 y fue retenida a los pacientes del estudio.

En 1966, Peter Buxtun, un funcionario federal de salud pública, se enteró del estudio y envió una carta a sus superiores quejándose de la falta de ética y comparándolo con los experimentos médicos nazis. Como respuesta, se le ordenó olvidarse del tema. Buxtun abandonó el PHS, estudió derecho y en 1972 contactó a la periodista Edith Lederer, quien a su vez se lo contó a Jean Heller, reportera de The Associated Press.

El 25 de julio de 1972, The Associated Press publicó la primicia de Jean Heller. El artículo reveló que durante 40 años el PHS había llevado a cabo un estudio en el que seres humanos con sífilis fueron inducidos a servir como conejillos de indias y permanecieron sin tratamiento médico. Heller detalló que en 1969, de 276 personas, siete habían muerto como consecuencia directa de la sífilis, y que de un grupo de 400 hombres, 154 habían fallecido por enfermedades cardíacas.

En septiembre de 1972, The New York Times actualizó la información: nuevos informes médicos revelaron que, a partir de 92 autopsias, 28 pacientes habían muerto por afectaciones cardiovasculares o nerviosas a causa de la sífilis, lo que representaba el 30%. El periódico calculó que, aplicando ese porcentaje a los poco más de 350 pacientes restantes, 107 de esos hombres fallecerían por sífilis.

Tras la publicación, el gobierno de Estados Unidos interrumpió el experimento y creó el Programa de Beneficios de Salud de Tuskegee para tratar a los hombres y a sus familias. En 1973, una demanda colectiva terminó con un acuerdo que indemnizó a los participantes con 10 millones de dólares en total. El caso sentó las bases para leyes que, en 1981, regularon las investigaciones con seres humanos, estableciendo la obligatoriedad del consentimiento informado.

En 1997, el entonces presidente Bill Clinton expresó en una conferencia: «Lo que se hizo no se puede deshacer, pero podemos terminar con el silencio. Podemos dejar de mirar para otro lado, podemos mirarlos a los ojos y, finalmente, decirles en nombre del pueblo que lo que el gobierno hizo fue vergonzoso, y lo lamento». Clinton calificó el hecho como «un grave problema moral» y agregó: «El gobierno hizo algo que estuvo mal, terriblemente y moralmente mal».

El último participante del estudio, Ernest Hendon, falleció en 2004 a los 96 años. Hendon no tenía sífilis, sino que formó parte del grupo de control. En 2010 se conoció otro caso: en la década de 1940, investigadores estadounidenses infectaron a cientos de guatemaltecos con sífilis y gonorrea para estudiar posibles tratamientos. El gobierno de Barack Obama pidió disculpas por ese hecho.

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