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jueves, 22 octubre, 2026

La eliminación de cuatro represas en el río Klamath reabrió 640 km de hábitat para el salmón Chinook

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La demolición de las represas Iron Gate, Copco N.º 1, Copco N.º 2 y J.C. Boyle, finalizada en 2024, permitió que la especie recuperara el 88% de su área de distribución histórica en dos años, según un artículo publicado en Nature.

Durante más de un siglo, cuatro represas construidas sobre el río Klamath fueron obstáculos para la migración de salmones Chinook (Oncorhynchus tshawytscha). La situación cambió en 2024, cuando terminó la demolición de esas estructuras, considerada la mayor remoción de represas de la historia estadounidense. Así, la especie recuperó 640 km de hábitat, el 88% de su área histórica.

El Klamath atraviesa el sur de Oregón y el norte de California y durante siglos fue uno de los principales ríos salmoneros de la costa oeste. Pero las represas Iron Gate, Copco N.º 1, Copco N.º 2 y J.C. Boyle interrumpieron durante décadas la migración del salmón Chinook hacia el océano Pacífico.

Tras años de negociaciones entre pueblos indígenas, organizaciones ambientalistas, agencias públicas y la empresa PacifiCorp, se llegó a la demolición de las cuatro represas.

Desafíos del proyecto

Un artículo publicado en la revista Nature, en 2026, aborda los desafíos que aún representa la repoblación del río con salmónidos. Explica que para determinar si la recuperación será duradera, los biólogos deberán estudiar la reproducción, la supervivencia de las crías y la evolución de las poblaciones durante los próximos años.

Advierte que la eliminación de las represas no soluciona todos los problemas ambientales de la cuenca. La calidad del agua, las temperaturas, el caudal, las enfermedades y las condiciones de las zonas de desove pueden influir en el éxito reproductivo de la especie.

El estudio señala también que algunos sectores situados aguas abajo de la antigua represa Iron Gate acumularon sedimentos que perjudicaron la calidad del hábitat. Ese cambio pudo favorecer que los peces buscaran mejores condiciones de vida río arriba.

El artículo también destaca la importancia de la demolición de las represas para las comunidades indígenas que viven en la cuenca del Klamath.

Desde 2019, antes de la demolición, integrantes de la tribu Yurok recorrieron bosques, praderas y riberas para recolectar semillas de especies autóctonas. Ese material fue cultivado en viveros y centros especializados con el objetivo de contar con millones de plantas listas para ser utilizadas una vez que los embalses se quedaran sin agua.

Los resultados del Klamath ofrecen información relevante para otros proyectos que buscan recuperar ríos fragmentados por infraestructuras humanas. La experiencia demuestra que algunas especies migratorias pueden responder con rapidez cuando vuelven a tener acceso a territorios de los que habían sido excluidas.

Sin embargo, cada río presenta condiciones diferentes y los resultados no pueden trasladarse automáticamente a otros ecosistemas. La recuperación dependerá de factores como la calidad del hábitat, la disponibilidad de zonas de reproducción y las condiciones ambientales.

Por ahora, la investigación proporciona una referencia para medir los cambios posteriores a la retirada de las represas y seguir la evolución de las poblaciones en los próximos años.

El caso del Klamath muestra que eliminar una barrera física puede abrir una oportunidad de recuperación ecológica mucho más amplia que el tramo directamente afectado por la obra. La cuestión pendiente será comprobar si el regreso de los salmones se traduce también en poblaciones más saludables y estables a largo plazo.

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