El CEO de Liberty Media, Stefano Domenicali, confirmó a Ruanda como sede del Gran Circo a partir de 2030 con un contrato por 10 años. El país africano busca albergar una carrera de Fórmula 1 con el apoyo financiero de Qatar.
El CEO de Liberty Media, Stefano Domenicali, confirmó que Ruanda será sede de un Gran Premio de Fórmula 1 a partir de 2030, con un contrato por diez años. El anuncio se realizó durante la Gala de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) 2024, celebrada en el BK Arena de Kigali, capital de Ruanda, la primera vez que un país africano es anfitrión de este evento.
La ceremonia coincidió con los 120 años de la FIA y sirvió como plataforma para proyectar la candidatura ruandesa. La FIA y Domenicali observaron con beneplácito el interés. El contrato, que no regirá antes de 2030, cuenta con el respaldo de Qatar.
Los circuitos de East London y Kyalami en Sudáfrica, junto con Ain Diab en Marruecos en 1958, son los únicos antecedentes de grandes premios en África. Ruanda se independizó en 1962 y aspira a albergar una carrera antes de su 70° aniversario. El estreno dependerá de la construcción de un circuito en Bugesera, a 40 kilómetros de Kigali, diseñado por Tilke Engineering & Architects, el mismo estudio que planificó el nuevo autódromo Oscar y Juan Gálvez en Buenos Aires, con ingeniería de DAR y Wurz Design, representada por el expiloto austríaco Alexander Wurz, presidente de la Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA). El gobierno ruandés, con el presidente Paul Kagame, actúa como garante, aunque Qatar opera detrás.
La relación entre Kagame y el emir qatarí Tamim bin Hamad Al Thani no es nueva. En 2024, ambos visitaron el circuito de Losail junto a Domenicali y Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA. Ruanda es el país elegido para extender la influencia económica de Qatar en África, mientras los ruandeses buscan un aliado financiero para acelerar su transformación. El megaproyecto está valorado en 3200 millones de dólares e incluye el circuito y la expansión del aeropuerto internacional; Qatar asume alrededor del 70% del financiamiento.
El fondo soberano de Qatar controla el proyecto y la construcción del aeropuerto, cuya pista ya está finalizada y las grúas trabajan en los edificios de la terminal. El objetivo es multiplicar la capacidad de Ruanda para recibir visitantes y erigirse como un punto de conexiones, lo que permitiría a Qatar Airways sortear restricciones regionales. Junto al aeropuerto estará el circuito, de 6 kilómetros, 17 curvas y capacidad para 100 mil espectadores, que será escenario de ferias y exposiciones.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pretende un beneficio y uso similar para el autódromo porteño, que el año próximo recibirá al MotoGP y negocia retornar al calendario de la F.1. «Hay que ser pacientes, esperar el momento preciso y tener el autódromo adecuado. Hay otros factores que se involucran, como la situación económica de una región, del país, el plan de negocios… Argentina puede organizar la F.1 y se la merece, pero son 24 plazas y la F.1 es un plan de negocios que tiene un desarrollo de cinco años y existen rivales», declaró Ben Sulayem en su visita al país en septiembre.
El circuito se construirá desde cero y aprovechará las características naturales, con dos colinas que generarán un cambio de elevación de 197 metros, casi el doble que Spa-Francorchamps. Incluirá curvas de alta velocidad y una recta trasera de un kilómetro seguida de una horquilla para favorecer los sobrepasos. «África representa una de las oportunidades de crecimiento más interesantes para el deporte, con más de 100 millones de aficionados que ya siguen la F.1 en el continente, y casi un 60% de los fans en los principales mercados de África subsahariana es menor de 35 años», argumentó Liberty Media en un comunicado.
Ruanda, país pobre y sin salida al mar, aún asociado al genocidio de 1994, utiliza los deportes para renovar su imagen. El sportswashing, el uso de grandes acontecimientos y patrocinios deportivos para mejorar el estatus internacional de un Gobierno cuestionado por su historial democrático, es una estrategia aplicada anteriormente por Qatar y Arabia Saudita. El tenista argentino Marco Trungelliti ganó en 2024 y este año el Challenger que se juega en Kigali. Asociaciones con clubes como PSG, Atlético de Madrid y Aston Villa para promocionar la marca Visit Rwanda y la organización en 2025 de los campeonatos mundiales de ciclismo, los primeros en un país africano, son muestras de la inversión con el propósito de disimular informes que documentan restricciones y vulneraciones a los derechos humanos.
Kagame, antiguo comandante del Frente Patriótico Ruandés, el movimiento que terminó con el genocidio de 1994, gobierna desde 2000 con victorias de altos porcentajes. Organizaciones de derechos humanos cuestionan las condiciones en las que compite la oposición. Amnistía Internacional denunció restricciones a partidos opositores, detenciones arbitrarias, amenazas contra periodistas y obstáculos a organizaciones de la sociedad civil.
