En la segunda jornada de su viaje, el pontífice celebró una misa al aire libre en París y visitó una casa de acogida para exiliados. El primer ministro Sébastien Lecornu representó al Estado; el presidente Emmanuel Macron no asistió a las ceremonias religiosas.
PARÍS.– En la segunda jornada de su visita a Francia, el papa León XIV celebró este sábado una misa al aire libre en los Campos Elíseos, desde la plaza de la Concordia hasta la plaza de L’Etoile, ante una multitud estimada en 800.000 personas, según las autoridades.
El pontífice recorrió en papamóvil el trayecto de casi dos kilómetros entre vítores y banderas del Vaticano y estandartes regionales. La ceremonia contó con un operativo de seguridad de 12.000 policías, gendarmes y militares, con francotiradores apostados en techos cercanos, y fue organizada por 12.000 voluntarios. Durante la comunión se distribuyeron alrededor de 500.000 hostias, según un responsable citado por la organización.
El primer ministro Sébastien Lecornu asistió en representación del Estado. El presidente Emmanuel Macron, en línea con la tradición laica del país, no participó de las celebraciones religiosas.
Previamente, el viernes por la noche, León XIV había encabezado una vigilia en el Stade de France, en Saint-Denis, ante 80.000 jóvenes. Allí pronunció un mensaje centrado en la libertad: “Es la verdad la que los hará libres”, afirmó, y distinguió esa libertad de la que atribuyó al consumismo. También mencionó a Juana de Arco, Marcel Callo y Teresa de Lisieux, y propuso tres verbos para vivir la fe: huir del mal, perseguir la virtud y participar en el buen combate.
El sábado, antes de la misa, el Papa visitó la Maison Bakhita, en el noreste de París, donde se recibe a unos 150 exiliados diarios sin solicitar documentación. Cuarenta de ellos, entre refugiados afganos, supervivientes de trata y voluntarios, lo conocieron en persona. “Los pobres no son una categoría sociológica, son la carne misma de Cristo”, declaró. Asimismo, llamó a “liberar a quienes la economía y la cultura esclavizan” y afirmó: “Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar. Nadie es tan rico que no tenga nada que recibir”. La visita se produjo en el contexto de un debate migratorio en Francia y a siete meses de las elecciones presidenciales.
Más tarde, en el Instituto Católico de París, León XIV se reunió con miembros de la asamblea sinodal, catecúmenos y jóvenes recién bautizados. “El número de personas que se presentan hoy ante el umbral de la fe constituye un tesoro para la Iglesia de Francia y para la Iglesia universal”, sostuvo. Advirtió sobre el “vacío post-bautismal” y llamó a un acompañamiento duradero.
En su homilía, el pontífice preguntó: “¿Qué buscamos realmente en la vida?”. Describió el vacío interior que, según dijo, “resurge, aún más profundo” cuando se intenta colmarlo con bienes materiales, y afirmó: “Solo Dios puede llenar el vacío interior”. También pidió a los católicos franceses ser “pozos, fuentes y ríos” y llevar esperanza “allí donde reina el desánimo y la sequía espiritual”.
Al caer la noche, León XIV partió hacia Lourdes, donde saludó al clero y visitó el santuario. Este domingo tiene previsto celebrar una misa ante una nueva multitud de peregrinos.
