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viernes, 25 septiembre, 2026

La plantación de camelias más grande de Sudamérica se encuentra en el Delta del Paraná

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En la Isla de las Camelias, ubicada sobre el arroyo Felicaria en la segunda sección del Delta, se conserva una colección de entre 40 y 50 variedades de camelias. El emprendimiento, iniciado por Horacio Márquez y continuado por su hijo Hernán, se reconfiguró como santuario tras las crisis económicas y el declive de la floricultura en Argentina.

En la segunda sección del Delta del Paraná, sobre el arroyo Felicaria, se encuentra la Isla de las Camelias, un predio que alberga la mayor plantación de camelias de Sudamérica. El acceso requiere una navegación de aproximadamente una hora y media desde la estación fluvial de Tigre, tras cruzar el río Paraná de las Palmas y recorrer el río Capitancito.

La historia del establecimiento se remonta a Horacio Márquez, ingeniero electrónico, y su esposa Luisa, quienes cultivaban hortensias, azaleas y camelias. La crecida del río de 1985 cubrió la zona durante un período prolongado. Al bajar las aguas, las camelias fueron las únicas plantas que sobrevivieron. A partir de ese hecho, Horacio Márquez investigó la especie, recorrió viveros y ferias especializadas, intercambió conocimientos con coleccionistas e importó plantas madre desde distintas partes del mundo. El vivero se orientó entonces a la búsqueda, conservación y reproducción de camelias.

Las condiciones del Delta resultaron favorables para la flor: calidad de los suelos, niveles de humedad ambiental y calidad del agua permitieron un desarrollo más vigoroso y acelerado que en otras regiones. Los antiguos lotes de plantas madres destinados a la producción comercial se transformaron progresivamente en un bosque donde conviven camelias de gran porte con pinos.

Actualmente, al frente del proyecto se encuentra Hernán Márquez, hijo de Horacio, junto a su pareja Marina. Hernán es floricultor especializado y se perfeccionó en Estados Unidos en cultivos intensivos y mejoramiento vegetal en laboratorios. «Heredé un hobby de mi padre y lo convertí en una carrera», declaró Hernán.

La Isla de las Camelias reúne una colección de entre cuarenta y cincuenta variedades, entre especies e híbridos. Esta colección es comparable con viveros de Estados Unidos, como el Huntington Garden en California, o con jardines botánicos de Francia e Inglaterra, según se informó. Entre las especies se destaca la Camelia Japónica por ser la más común. La colección abarca desde camelias simples de una o dos coronas de pétalos hasta flores dobles de compleja densidad imbricada. También se conservan variedades perfumadas. Hernán Márquez aclaró que, aunque la creencia popular sostiene que las camelias no tienen aroma, existen especies particulares que sí lo poseen.

Las sucesivas crisis económicas nacionales y el declive de la industria de las flores en Argentina afectaron al sector. Frente a este escenario, el antiguo vivero se reconfiguró en un santuario o reducto donde las camelias se atesoran como obras de arte.

Las camelias florecen entre julio y octubre. Para recorrer el predio, se realizan jornadas que comienzan temprano a la mañana en la estación fluvial de Tigre. Los visitantes parten en lancha hacia la segunda sección del Delta. Al desembarcar, recorren senderos cubiertos de pinocha y pétalos caídos. El recorrido incluye charlas sobre la historia del lugar, técnicas de cultivo, multiplicación y cuidados, complementadas con talleres temáticos de fotografía, literatura, arte y jardinería. Históricamente los recorridos empezaban en julio, pero actualmente la floración principal se ha desplazado hacia finales de agosto y principios de septiembre, lo que evidencia un corrimiento en las temperaturas invernales que impacta directamente en las plantas.

Para Hernán Márquez, la colección guarda una relación directa con el arte, asimilable a una pinacoteca viva. Su objetivo central se enfoca en preservar esta colección y trabajar activamente en la reproducción vegetal para mantener las especies.

En lo que resta del año, quedan dos visitas programadas. El sábado 3 de octubre se realizará una ceremonia japonesa de té con Malena Higashi. El sábado 10 de octubre se llevará a cabo un concierto del Dúo Bote, integrado por Flor Bobadilla Oliva (voz) y Abel Tesoriere (guitarra).

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