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viernes, 18 septiembre, 2026

Uno de cada tres adultos duerme menos de siete horas por noche, según un informe del NCHS

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Un informe del National Center for Health Statistics indica que el 30,5% de los adultos duerme menos del mínimo recomendado. Especialistas detallan las consecuencias y las pautas para mejorar el descanso.

Un informe del National Center for Health Statistics (NCHS) señaló que el 30,5% de los adultos duerme menos de siete horas por noche, el mínimo recomendado para mantener una buena salud. El documento también reveló que casi una de cada cinco personas tiene dificultades para mantenerse dormida y que el 15,4% presenta problemas para conciliar el sueño.

Según el informe, las exigencias laborales, el estrés, las responsabilidades familiares y el uso de pantallas hasta altas horas de la noche inciden en la reducción de las horas de descanso. El sueño cumple un papel fundamental en el funcionamiento del organismo y su déficit sostenido puede afectar la salud física y mental.

La Dra. Anabel Ferreyra, médica del CMC de Mendoza de Boreal Salud (M.P. 14.026), declaró: «El sueño no es un tiempo improductivo. Mientras una persona duerme, el organismo lleva adelante procesos esenciales para reparar tejidos, fortalecer el sistema inmunológico, consolidar la memoria y regular la producción de hormonas. Cuando ese descanso se reduce de manera crónica, el cuerpo comienza a resentirse aunque la persona sienta que logró acostumbrarse».

Consecuencias de no dormir bien

Diversas investigaciones indicaron que dormir menos de seis horas de manera habitual aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y deterioro cognitivo.

La falta de descanso altera el equilibrio hormonal relacionado con el apetito, favorece un mayor consumo de alimentos y dificulta el control del peso corporal. También incrementa los niveles de cortisol, conocido como la hormona del estrés, y genera un estado inflamatorio que impacta sobre distintos órganos y sistemas.

En salud mental, la privación de sueño puede favorecer la aparición de ansiedad, irritabilidad, cambios de humor, dificultades para concentrarse y síntomas depresivos. Asimismo, disminuye el rendimiento laboral y académico, aumenta los tiempos de reacción y eleva el riesgo de sufrir accidentes de tránsito y laborales, especialmente cuando la somnolencia se mantiene durante el día.

Los expertos señalaron: «Muchas personas consultan por cansancio constante, falta de concentración o bajo rendimiento sin relacionarlo con sus hábitos de descanso. Dormir bien es tan importante como alimentarse de forma saludable o realizar actividad física. Cuando aparecen ronquidos intensos, pausas respiratorias durante el sueño o el cansancio persiste a pesar de dormir varias horas, es importante realizar una consulta médica para identificar si existe un trastorno del sueño que requiera tratamiento».

Además, destacaron que no solo importa la cantidad de horas dormidas, sino también la calidad del descanso. Despertares frecuentes, horarios irregulares, el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y ambientes con exceso de luz o ruido pueden impedir alcanzar las fases profundas del sueño, indispensables para la recuperación física y mental.

Buenas prácticas para dormir bien

Para mejorar la calidad del sueño, los especialistas recomiendan incorporar hábitos saludables que favorezcan un descanso adecuado:

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana.
  • Evitar el uso de celulares, computadoras y televisión al menos una hora antes de dormir.
  • Limitar el consumo de café, mate, té, bebidas energizantes y alcohol durante la tarde y la noche.
  • Realizar actividad física de manera regular, preferentemente varias horas antes de acostarse.
  • Cenar liviano y evitar comidas abundantes en las horas previas al descanso.
  • Mantener el dormitorio oscuro, silencioso y con una temperatura confortable.
  • Evitar las siestas prolongadas durante el día.
  • Consultar con un profesional si las dificultades para dormir persisten durante varias semanas o afectan la calidad de vida.

Dormir bien permite comenzar el día con más energía y constituye una de las herramientas más importantes para prevenir enfermedades y preservar la salud a largo plazo. Incorporar hábitos que favorezcan un descanso reparador y consultar a tiempo frente a dificultades persistentes para dormir puede marcar la diferencia en la calidad de vida, el bienestar emocional y el correcto funcionamiento del organismo.

Agencia NA

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