Especies autóctonas como Cnicothamnus lorentzii, Ipheion uniflorum y Ceiba chodatii mantienen floraciones invernales que proveen néctar y refugio a polinizadores y aves.
Durante el invierno, muchas especies vegetales entran en reposo y las floraciones disminuyen. Sin embargo, algunas plantas nativas de Argentina continúan ofreciendo flores, néctar y refugio, lo que cumple una función ecológica para la fauna en una época de escasez de recursos.
Estas floraciones tardías proveen néctar para polinizadores de la temporada, sostienen poblaciones de insectos beneficiosos y facilitan que aves como los picaflores encuentren alimento cuando la oferta floral es reducida. Además, muchas de estas especies requieren bajo mantenimiento y están adaptadas al clima local.
Arbustos y herbáceas de invierno
Entre las especies destacadas se encuentra Cnicothamnus lorentzii, un arbusto perenne que despliega grandes flores anaranjadas desde el otoño hasta parte del invierno. Su floración aporta color y constituye una fuente de alimento para numerosos insectos.
La herbácea Ipheion uniflorum, de flores blancas en forma de estrella, es apta para borduras y canteros. Soporta bajas temperaturas y sus flores atraen insectos polinizadores que sirven de alimento a aves insectívoras.
Gomphrena perennis presenta inflorescencias de tonos ocres que permanecen durante los meses fríos y son atractivas para mariposas. Su rusticidad la hace adecuada para praderas y jardines naturalistas.
Paspalum haumanii, una gramínea perenne de inflorescencias rojizas, suma textura y estructura al jardín durante gran parte del año.
Especies poco conocidas
Mimosa rocae es una planta rastrera que cubre rocas y produce pequeñas flores amarillas. Puede cultivarse en macetas. Plantago bismarckii, un llantén plateado endémico del sistema serrano de Ventania (provincia de Buenos Aires), se destaca por su follaje y adaptación a condiciones extremas.
Un árbol para los picaflores
El árbol Ceiba chodatii, conocido como palo borracho de flores blancas, produce flores atractivas para picaflores, mariposas e insectos. Su valor ornamental y aporte a la biodiversidad explican su presencia creciente en proyectos de paisajismo.
Relaciones específicas con la fauna
Algunas plantas mantienen relaciones particulares con la fauna. Pavonia sepium alberga de manera exclusiva a la chinche tricolor, que forma parte de la dieta de distintas aves. Las flores de Ipheion uniflorum atraen polinizadores que alimentan a aves insectívoras, y sus semillas son consumidas por especies granívoras.
Jardines vivos en invierno
La jardinería invernal ha ganado interés en los últimos años. El diseño de jardines ya no se limita a la primavera, sino que busca ofrecer atractivo durante los 12 meses del año. Incorporar plantas nativas que florecen en invierno prolonga el color del jardín y contribuye a sostener la biodiversidad, permitiendo que mariposas, abejas y picaflores encuentren alimento en épocas frías.
