En una rueda de prensa con El Economista Motor, el Country Manager de BYD Argentina, Christian Kimelman, detalló el stock actual de unidades, las proyecciones de ventas para el segundo semestre, la expansión de la red de concesionarios y el avance de la integración productiva con la planta de Brasil.
La compañía china BYD informó que en la Argentina hay más de 10.000 unidades de sus vehículos, de las cuales alrededor de 9.000 están patentadas. El Country Manager de BYD Argentina, Christian Kimelman, señaló que existen listas de espera debido a problemas de suministro, aunque estimó que en agosto se recompondrá el stock.
Kimelman participó de una rueda de prensa con El Economista Motor, donde detalló la situación actual de la empresa. Sobre el stock, afirmó: “Hay alrededor de 9.000 patentados, pero en el país ya hay más de 10.000 unidades. Es cierto que tenemos muchos vehículos pre-vendidos y hay lista de espera. Tuvimos algunos temas de suministro, tanto en volumen como en el mix de productos”.
El directivo explicó que el conflicto en el Golfo generó un pico de órdenes en las fábricas, lo que afectó las exportaciones. “Afortunadamente, en julio empezaron a arribar barcos y a partir de agosto empezamos a recomponer fuertemente el suministro. Para ese mes, la lista de espera debería estar resuelta”, sostuvo.
En cuanto a las proyecciones para el segundo semestre, Kimelman indicó que espera un desempeño superior al primero. Actualmente, la red de concesionarios cuenta con 16 puntos de venta y la meta es finalizar el año con 25 o más. “No hablo sólo de abrir locales sino de una red capacitada, certificada, con talleres especializados y una fuerza de ventas profesional”, declaró.
La compañía lanzó recientemente la pick-up Shark. Según Kimelman, la preventa alcanzó las 300 unidades, cifra que superó las expectativas mensuales. “Con la Shark estamos en un segmento muy competitivo y de alta gama. Yo creo que es la mejor pick-up del mercado”, afirmó. Agregó que el uso inicial observado es familiar, deportivo o recreacional, y que tuvo buena recepción en el interior del país.
Respecto a la oferta de modelos, la empresa prevé cerrar el año con ocho o nueve modelos. En agosto se realizará un nuevo lanzamiento. Entre los posibles modelos se mencionan el sedán híbrido-enchufable Seal 5 y el SUV Ti7.
En relación con la integración productiva con Brasil, Kimelman señaló que se trabaja en la integración de partes para operar bajo el libre comercio del Mercosur. “La prioridad es lograr un contenido local en lo que sería el ecosistema de la batería y el powertrain, para luego ir sumando los periféricos”, explicó. La planta de Brasil producirá al menos siete modelos y abastecerá a toda la región, incluyendo México y Argentina.
Consultado sobre la posibilidad de liderar el mercado argentino sin una planta local, Kimelman respondió: “Según mi opinión personal, y en base a la historia de los últimos años de la industria automotriz, lo veo difícil. Si el mercado, las reglas de juego cambian significativamente, podría ser”. Agregó que las empresas líderes en Argentina tienen una matriz productiva en el país.
Kimelman mencionó que la vicepresidenta global de BYD, Stella Li, declaró que no hay planes de producción en Argentina, pero también dijo que “en BYD todo es posible”. El directivo señaló que la estrategia de la empresa es pragmática y que no descarta cambios futuros.
En cuanto a los precios, Kimelman afirmó que BYD no desembarcó en Argentina por un “veranito” de los cupos y que continuará comercializando autos dentro y fuera del cupo. Reconoció que los conflictos internacionales encarecieron la logística y las materias primas, lo que derivó en un aumento de precios que calificó como “normal”.
Sobre la rentabilidad de la red de concesionarios, sostuvo: “Es una prioridad para nosotros que sea rentable, y lo es en absoluto. Queremos diferenciarnos, no hay desequilibrios graves. Tenemos una fuerza de venta que nos dice que les devolvimos las ganas de vender”.
En relación con el valor de reventa, Kimelman afirmó que BYD es una empresa de producto y no de precio, y que ofrece funciones de alta gama en segmentos de entrada. Mencionó que el costo total de propiedad puede implicar un ahorro de combustible del 10% del presupuesto mensual de una familia. Además, señaló que en Brasil el valor residual de los autos BYD usados se mantiene mejor que el de muchas marcas tradicionales.
Kimelman también declaró que no ha pisado una estación de servicio en meses y que cargar un vehículo en casa cuesta entre $6.000 y $8.000.
No se informaron novedades sobre la unidad de buses y vehículos comerciales, aunque Kimelman indicó que BYD es más que una terminal automotriz y que también desarrolla estaciones de carga rápida.
