Un nuevo episodio de El Niño, que se desarrolla desde fines de mayo, podría extenderse hasta el verano austral de 2027. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó un informe con siete riesgos sanitarios para la región.
Un nuevo episodio de El Niño se está desarrollando desde fines de mayo y podría mantenerse activo hasta el verano austral de 2027, según proyecciones citadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El fenómeno, que comienza con el calentamiento del Océano Pacífico ecuatorial, puede generar brotes de dengue y otras infecciones en América Latina y el Caribe.
La OPS elaboró un informe de inteligencia sanitaria, publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública, en el que identificó siete riesgos simultáneos para la salud pública y la seguridad humanitaria:
- Enfermedades transmitidas por mosquitos: dengue, chikungunya y malaria.
- Enfermedades transmitidas por el agua: cólera y otras infecciones intestinales.
- Enfermedades prevenibles por vacuna: sarampión y otras.
- Enfermedades respiratorias y estrés por calor.
- Desnutrición e inseguridad alimentaria.
- Salud materna, infantil y mental.
- Lesiones, violencia de género y desplazamiento.
Impacto según la región
El Niño ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal durante meses, lo que altera los patrones de lluvia y temperatura a nivel global. En el hemisferio sur, los efectos más fuertes se esperan desde el invierno en curso hasta el verano de 2027.
Francisco Chesini, magister en salud pública por la Universidad de Buenos Aires y becario doctoral del CONICET en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), señaló a Infobae: “Los pronósticos prevén la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño. Este traerá diferentes efectos ambientales: se esperan precipitaciones más abundantes en el NEA —noreste argentino—, que pueden derivar en inundaciones, y déficit de precipitaciones en el sur de Córdoba, San Luis y el norte de La Pampa”.
El informe de la OPS indicó que “las temperaturas oceánicas y atmosféricas excepcionalmente cálidas pueden amplificar o modificar las anomalías climáticas previstas, incluidas las sequías y las inundaciones, y sus impactos asociados en la salud pública”.
Efectos en distintas zonas
Durante el invierno austral, Centroamérica, el Caribe, el norte de Sudamérica y la cuenca del Amazonas enfrentan condiciones más secas y calurosas, lo que eleva el riesgo de incendios forestales, escasez de agua y enfermedades respiratorias. En contraste, Ecuador, el norte de Perú, el oeste de Colombia, el sur de Brasil, Paraguay y la Argentina pueden registrar lluvias superiores a lo normal, con riesgo de inundaciones y enfermedades transmitidas por agua e insectos.
La OPS precisó que “los niveles de riesgo para la salud pueden variar según la región, el país, dentro de los países y entre distintos períodos de tiempo”. En zonas con sequía, el almacenamiento de agua en recipientes domésticos puede convertirse en criaderos del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue y la chikungunya.
Brotes y recomendaciones
Las inundaciones previstas para el verano podrían dañar sistemas de saneamiento, contaminar fuentes de agua potable y favorecer la propagación de enfermedades como cólera, malaria, sarampión y afecciones respiratorias. La OPS advirtió que “la convergencia de riesgos sanitarios sensibles al clima con riesgos prioritarios de salud pública es preocupante”.
La organización recomendó a los países reforzar el acceso al agua potable, intensificar la vigilancia de mosquitos, mantener servicios esenciales de salud y activar planes de contingencia para olas de calor e incendios. También sugirió integrar datos climáticos y sanitarios en tiempo real.
Chesini sostuvo: “Es muy importante que los sistemas de salud y las áreas de protección civil a nivel local trabajen articuladamente para prevenir efectos de El Niño en la salud”.
Alejandra Bonadé, coordinadora de la diplomatura en Gestión Integral de Riesgo y Desarrollo Resiliente de la Universidad Nacional del Delta, opinó: “El fenómeno de El Niño es un evento de origen natural. Según el lugar donde habitemos tendremos exceso o escasez de agua. Pero debemos ir más allá y considerar los impactos sobre la población. Cada evento puede derivar en otro. Por eso es necesario abordarlo de manera integral”.
Bonadé recomendó a la población seguir fuentes oficiales, tener un plan familiar y preparar documentación y medicación en bolsas herméticas. “Hoy el fenómeno de El Niño nos está dando tiempo para prepararnos, depende de nosotros”, concluyó.
