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sábado, 8 agosto, 2026

Hipogonadismo masculino: la guía clínica que diferencia el déficit real de testosterona de la andropausia

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La fatiga, la pérdida de libido y la reducción de masa muscular pueden responder a un déficit hormonal tratable. La guía de la Asociación Europea de Urología establece criterios para distinguirlo del envejecimiento normal.

La fatiga persistente, la pérdida de libido y la merma muscular son síntomas que muchos hombres atribuyen al paso del tiempo. En algunos casos, tienen una causa concreta y tratable: el hipogonadismo masculino, una condición hormonal que comparte señales con el envejecimiento normal, pero que exige un diagnóstico específico para ser identificada.

La guía clínica de la Asociación Europea de Urología (EAU), actualizada en 2025, establece criterios precisos para diferenciarlo de la llamada andropausia y detalla sus consecuencias sobre la salud metabólica, sexual y ósea de los pacientes.

Diferencias entre hipogonadismo y andropausia

La EAU define el hipogonadismo de inicio tardío como un síndrome clínico que exige dos condiciones simultáneas: síntomas persistentes compatibles con el cuadro y evidencia bioquímica de deficiencia de testosterona. El simple descenso hormonal asociado a la edad no constituye, por sí solo, una enfermedad ni una indicación de tratamiento.

Los síntomas del cuadro —pérdida de deseo sexual, alteraciones en la función eréctil, fatiga, reducción de masa muscular, aumento de grasa corporal, cambios en el estado de ánimo y descenso de la densidad ósea— también aparecen en trastornos metabólicos, enfermedades cardiovasculares y cuadros generales de mala salud. Esa superposición explica por qué el diagnóstico se demora o directamente no se realiza.

Una revisión publicada en la revista Andrology señala que la obesidad es uno de los factores modificables más fuertes para el desarrollo del cuadro, y que la coexistencia de diabetes puede profundizar la supresión del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, el circuito hormonal que regula la producción de testosterona.

Los hombres con mayor riesgo de hipogonadismo son, con frecuencia, los mismos que ya cargan con otras condiciones crónicas que opacan los síntomas. La Quinta Consulta Internacional en Medicina Sexual (ICSM 2024) recomienda el tamizaje activo en hombres con resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

Incidencia en hombres de mediana edad

La guía de la EAU indica que, en hombres de entre 40 y 79 años, la incidencia del hipogonadismo sintomático varía entre 2,1% y 5,7%. Ese rango se ubica por debajo de las prevalencias que suelen manejarse cuando se habla de andropausia sin criterio diagnóstico. Implica que entre 2 y 5 de cada 100 hombres de mediana edad tiene un cuadro tratable que no fue identificado.

Criterios para el diagnóstico

El diagnóstico no puede sostenerse sobre síntomas solos ni sobre un único análisis de sangre. Para confirmar el cuadro, se requieren niveles bajos de testosterona total medidos por la mañana, en ayunas, en dos o más ocasiones separadas. La exigencia de dos mediciones apunta a evitar falsos positivos: un solo resultado bajo puede deberse a variaciones circadianas, enfermedad intercurrente o error de técnica.

La EAU, la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM) y la ICSM 2024 coinciden en establecer el umbral diagnóstico en 12 nmol/L (350 ng/dL) de testosterona total. Por debajo de ese valor, con síntomas compatibles confirmados en dos mediciones, el diagnóstico de hipogonadismo queda establecido.

La guía recomienda realizar la extracción entre las 7 y las 10 de la mañana, con métodos de laboratorio validados y antes de considerar cualquier intervención terapéutica. Una extracción fuera de ese horario o sin ayuno previo puede subestimar el valor real en más de un 30%.

En hombres con condiciones metabólicas, la EAU sugiere considerar los niveles de SHBG (globulina fijadora de hormonas sexuales) y la testosterona libre calculada, ya que la testosterona total puede no reflejar con precisión la fracción biológicamente activa.

Los cuestionarios de tamizaje disponibles tienen utilidad limitada: su especificidad es baja, lo que significa que generan una proporción considerable de resultados positivos en hombres que no tienen el cuadro. Pueden orientar la sospecha clínica, pero no reemplazan la evaluación bioquímica.

Abordaje terapéutico

En los casos donde el hipogonadismo se asocia a obesidad y trastornos metabólicos, la guía de la EAU propone que el primer abordaje no sea hormonal. La dieta hipocalórica y el ejercicio físico regular pueden mejorar los niveles de testosterona y aliviar algunos síntomas funcionales antes de llegar a una discusión sobre terapia de reemplazo.

Ese orden de prioridades —tratar primero las condiciones subyacentes— es uno de los puntos que el documento subraya para evitar el sobretratamiento. La terapia de reemplazo hormonal queda reservada para pacientes con diagnóstico confirmado, síntomas persistentes y sin respuesta suficiente a los cambios de estilo de vida.

Según la ICSM 2024, la decisión debe tomarse en conjunto entre médico y paciente, con una discusión explícita sobre beneficios esperados —principalmente sobre el deseo sexual y la vitalidad— y sobre los posibles efectos adversos, entre ellos la eritrocitosis, un aumento excesivo de glóbulos rojos que puede favorecer eventos trombóticos, y la supresión de la producción endógena de testosterona.

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