15.7 C
Buenos Aires
sábado, 1 agosto, 2026

La postura al comer y su relación con la salud intestinal

Noticias Relacionadas

El cirujano digestivo Álvaro Campillo explicó en declaraciones a la revista Vogue cómo la posición corporal durante las comidas puede influir en la microbiota intestinal y en el proceso digestivo.

La postura adoptada al comer puede tener un impacto en la microbiota intestinal, según el cirujano digestivo Álvaro Campillo en declaraciones a la revista Vogue. El especialista señaló que encorvarse o inclinar el torso durante las comidas afecta el equilibrio intestinal a través de tres mecanismos principales.

Tres mecanismos que conectan la postura con la microbiota

El primero es el enlentecimiento del tránsito intestinal, que aumenta el riesgo de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, condición conocida como SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth). El segundo es la mayor acumulación y producción de gases, que genera distensión abdominal y malestar digestivo. El tercero es la reducción en la oxigenación del tubo digestivo, que compromete las defensas del sistema digestivo, cuya primera barrera es la microbiota.

Campillo agregó un factor indirecto: “Una mala postura suele implicar una menor masa muscular, lo que contribuye a una mayor inflamación y acúmulo de radicales libres”, afirmó en la entrevista.

El nervio vago y su papel en la digestión

El cirujano destacó la función del nervio vago, que conecta el cerebro con la mayoría de los órganos internos y regula la digestión. Una postura incorrecta puede interferir con su funcionamiento, ya que el nervio vago tiende a permanecer en un estado de menor actividad cuando el sistema nervioso simpático está sobreestimulado.

Esta interferencia puede provocar tránsito intestinal más lento, mayor acumulación de gases, reflujo, acidez, distensión abdominal y estreñimiento. A largo plazo, ese entorno favorece la disbiosis, es decir, el desequilibrio en la composición de la microbiota, que puede repercutir en procesos inflamatorios sistémicos y en la función inmune.

Investigaciones citadas por la publicación analizan cómo las fuerzas mecánicas generadas por posturas encorvadas elevan la presión intraabdominal y afectan la válvula que separa el estómago del esófago, lo que agrava los episodios de reflujo y favorece la proliferación bacteriana en el intestino delgado.

Recomendaciones del especialista

Campillo recomendó adoptar durante las comidas una posición similar a la de pie: hombros relajados, espalda alargada y pies apoyados completamente en el suelo. Esta postura permite que la respiración fluya sin restricciones y que los órganos digestivos trabajen sin compresión.

El especialista indicó que estudios midieron la acumulación de gases según la postura: en posición erguida, es 10 veces menor que al permanecer encorvado. Esta diferencia reduce el malestar físico y mejora el confort digestivo.

La postura como variable en el cuidado intestinal

El cuidado de la microbiota suele asociarse a la alimentación, como el consumo de probióticos, fermentados, frutas y vegetales ricos en fibra, y al respeto de los ritmos circadianos. La postura durante las comidas se suma a estas recomendaciones como una variable modificable.

Vogue recoge las declaraciones del doctor Campillo en el contexto de una mayor atención médica a los factores no dietéticos que condicionan la salud intestinal. Un estudio publicado en Frontiers in Microbiology en 2025 confirmó que los hábitos de vida, incluyendo patrones de conducta más allá de la dieta, moldean el ecosistema microbiano del intestino.

Últimas Publicaciones