Un especialista en comportamiento felino explica las razones instintivas y sensoriales por las que los gatos eligen el agua corriente en lugar de la de su plato, y se detalla el estudio que respalda esta conducta.
Una de las situaciones que enfrentan quienes tienen gatos es ver a su mascota beber agua desde la canilla a pesar de tener su recipiente lleno. Expertos en comportamiento animal ofrecen una explicación basada en instintos y percepciones sensoriales.
Emiliano Linardi, especialista en felinos, difundió en su cuenta de TikTok las razones por las cuales estos animales prefieren el agua corriente. «Mucha gente cree que es un simple capricho, pero la explicación está en sus instintos. En la naturaleza, el agua estancada tiene mucha más probabilidad de estar contaminada. Por eso muchos gatos se sienten atraídos por el agua en movimiento. Para ellos, ver que circula es una señal de que el agua está más fresca y segura», afirmó.
Linardi también señaló que el movimiento y el sonido del chorro captan la atención del felino y estimulan su consumo de agua en comparación con un plato estático. «No es que sea un capricho, simplemente están siguiendo comportamientos que ayudaron a sus antepasados a sobrevivir», indicó.
La explicación se fundamenta en tres factores principales:
- Instinto de supervivencia: el agua estancada acumula bacterias y suciedad, por lo que los felinos asocian el agua corriente con seguridad y limpieza.
- Estímulo visual y auditivo: el sonido del chorro y los reflejos de la luz en el agua en movimiento atraen su atención más que un cuenco silencioso.
- Fatiga de bigotes: los recipientes hondos o estrechos hacen que sus bigotes rocen los bordes, lo que genera incomodidad al beber.
Existe un estudio formal titulado «Comparison of feline water consumption between still and flowing water», publicado por Royal Canin, que evalúa de manera controlada cómo el agua en movimiento incrementa el interés y el volumen de consumo de los felinos en comparación con el agua estancada.
En otro aspecto del comportamiento felino, los gatos suelen rascar muebles de la casa incluso cuando disponen de un rascador. Según información de Cat Friendly Homes, el rascado funciona como un mecanismo de comunicación visual y química: al presionar las patas, liberan feromonas de sus glándulas interdigitales que, junto con la marca física, les permiten delimitar su territorio y sentirse seguros.
Cambios en la rutina o en el hogar pueden generar incertidumbre en el animal y aumentar esta conducta. Castigarlos o retarlos incrementa su inseguridad y estrés, lo que provoca que marquen más para recuperar el control.
El rascado también cumple una función higiénica y muscular: permite desprender las fundas exteriores de las uñas desgastadas y estirar la cadena muscular de la columna, los hombros y las extremidades.
