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lunes, 27 julio, 2026

Dos hermanos arquitectos renuevan la casa de campo de sus abuelos en Apulia, Italia

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Francesca y Giuseppe Longo transformaron la villa rural de los años 50 en una casa de huéspedes contemporánea, conservando elementos originales y agregando piezas vintage.

Dos hermanos arquitectos renovaron la casa de campo de sus abuelos en Apulia, Italia, y la convirtieron en una casa de huéspedes contemporánea sin borrar su memoria familiar. Según informó Revista AD, el proyecto está protagonizado por Francesca y Giuseppe Longo, propietarios y gestores de Casa Caroseno, una villa rural construida en los años 50 y rodeada de olivos centenarios, plantas aromáticas y muros de piedra seca.

Casa Caroseno nació como un refugio rural donde los abuelos de los actuales propietarios descansaban después de largas jornadas de trabajo. Con el tiempo, ese espacio familiar quedó ligado a la infancia de Francesca y Giuseppe, quienes decidieron recuperarlo con ayuda de Opus Atelier, el estudio encargado de diseñar la intervención arquitectónica.

La reforma se centró en renovar el cuerpo principal existente, construir un anexo nuevo y ordenar el entorno mediante caminos, zonas verdes y una piscina integrada al paisaje. La vivienda conserva una escala íntima: tiene 95 metros cuadrados interiores, dos dormitorios, dos baños, cocina y una sala destinada a la hospitalidad y la convivencia.

Uno de los gestos más visibles está en la fachada. La antigua estructura fue rediseñada con un pórtico de arcos redondeados que funciona como transición entre interior y exterior, un elemento inspirado en la cultura arquitectónica de Apulia. El jardín también cumple un papel central: Studio Paz trabajó los exteriores con especies típicas de la zona, plantas aromáticas, arbustos mediterráneos y palmeras. Entre los olivos, la casa suma una estación exterior para cocinar y un servicio de restauración conectado con Il Caroseno, la osteria familiar ubicada en el centro histórico de Castellana Grotte.

El interiorismo apuesta por una mezcla de austeridad y memoria. Los arquitectos eligieron piezas de diseño vintage de los años 50, en diálogo con la época original de la villa. Entre ellas aparecen una mesa de Gianfranco Frattini para Bernini, mesas auxiliares de Afra y Tobia Scarpa, además de sofá y sillas nórdicas de la misma época. La casa mantiene elementos originales, como la chimenea y las puertas, y los combina con materiales naturales: piedra, madera, mampostería, toba, yeso y loza en tonos arcilla. La paleta de interiores se apoya en colores crema, mantequilla y amarillo mostaza.

El resultado es una vivienda que no se siente como una reconstrucción fría, sino como una continuidad afectiva. Las piezas vintage funcionan como un puente entre la época en que la casa fue construida y su nueva vida como alojamiento contemporáneo. Casa Caroseno muestra una forma de renovar sin reemplazar: Francesca y Giuseppe Longo actualizaron la casa de sus abuelos, pero dejaron intacta su esencia, una arquitectura sencilla, mediterránea, ligada a la infancia y a la tierra.

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