Un informe de Chicos.net y Disney revela que la mayoría de los padres argentinos enfrenta conflictos al pedir a sus hijos que dejen los dispositivos electrónicos. Especialistas recomiendan estrategias de acompañamiento en lugar de interrupciones abruptas.
Un estudio impulsado por la organización Chicos.net junto con Disney sobre el uso de pantallas en la infancia indagó cómo cambió el juego infantil y qué tensiones genera entre chicos y adultos. La mayoría de los padres argentinos señaló que el momento en el que les piden a sus hijos que dejen el dispositivo suele ser conflictivo: al 58% de los chicos les resulta más difícil dejar un videojuego que cualquier otra actividad, mientras que otro 22% afirma que les cuesta tanto como abandonar cualquier otro juego.
El estudio combinó focus groups con niños y niñas de 8 a 12 años, entrevistas con referentes en psicología y pediatría, y una encuesta a 350 familias. “La dificultad para desconectarse del videojuego es un dato crítico. Esto refuerza la necesidad de acompañar el corte, no solo imponerlo, y buscar las mejores estrategias de acuerdo con cada familia”, explica el informe.
Los especialistas describen que allí interviene un círculo de retroalimentación de dopamina y recompensas, que resulta muy difícil de interrumpir por los propios chicos. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics en 2024 señala que un mayor uso de tablets en la primera infancia puede perjudicar el desarrollo de la regulación emocional. “En este estudio, el uso de tablets por parte de los niños se asoció con una mayor expresión de ira y frustración”, dice la publicación.
Maritchu Seitún, psicóloga especializada en orientación a padres, sostuvo que “los chicos se hacen fuertes contra el límite. Es nuestra tarea poner esos límites, es nuestra tarea tolerar que ellos se enojen con nosotros”. La pediatra Evangelina Cueto, coautora del libro Crianza en Debate, señaló que “aparecen muestras de irritabilidad cuando se les interrumpe el juego digital. Y esto requiere algún tipo de sutileza por parte de los adultos que acompañamos estos procesos, para que sea más transicional la finalización del juego digital”.
Jennifer Radesky, directora de la División de Pediatría del Comportamiento del Desarrollo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, explicó en el sitio Healthy Children que “cuando hacemos algo divertido, como jugar videojuegos o explorar las redes sociales, nuestro cerebro libera dopamina. Cuando dejamos de hacer esa cosa placentera, la dopamina disminuye. Este descenso puede hacernos sentir de mal humor y resentidos”.
Eduardo Bunge, psicólogo argentino e investigador académico de la Universidad de Palo Alto, afirmó que “la dificultad para que dejen una pantalla aparece con mucha frecuencia. La forma correcta de hacerlo es colocarse entre el televisor y el chico, o si es un dispositivo móvil, asegurarse que nos miren a los ojos y decirles ‘Apagá el televisor o la tablet ahora’. Y quedarnos allí hasta que lo haga”.
El estudio de Chicos.net y Disney también muestra que el 31% de los padres señala la adicción o dependencia como su mayor preocupación frente al juego online. El 63% de los chicos dijo que pide permiso antes de jugar online. El informe concluye que “muchas plataformas están diseñadas para maximizar permanencia, atención y consumo. Por eso, además de límites familiares, se necesitan acuerdos comunitarios, alfabetización escolar y regulación más amplia del ecosistema digital a nivel macro”.
