El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz se prepara para dictar sentencia en el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido en noviembre de 2017. Cuatro exoficiales de la Armada están imputados por su presunta responsabilidad en la tragedia que causó la muerte de 44 tripulantes.
El juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido el 15 de noviembre de 2017, ingresa en su etapa decisiva con la inminencia del veredicto del Tribunal Oral Federal de Santa Cruz. Los jueces Mario Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto deberán determinar si existen responsabilidades penales individuales entre los cuatro exoficiales de la Armada sentados en el banquillo de los acusados.
El proceso oral dejó expuestas dos interpretaciones opuestas sobre las causas del siniestro. Por un lado, las querellas sostienen que el submarino no debió haber zarpado debido a un deterioro acumulado, advertencias ignoradas y fallas en el mantenimiento. Señalan como antecedente la patrulla de julio de 2017, cuando el comandante, capitán de fragata Pedro Fernández, informó el ingreso de agua en el sector de baterías de proa, y que el buque llevaba 44 meses sin ingresar a dique seco.
Por su parte, la defensa de los exoficiales afirmó que declararon cerca de noventa especialistas y marinos bajo juramento, quienes coincidieron en que las 33 novedades técnicas y las ocho pruebas pendientes no comprometían la seguridad náutica de la unidad. Además, señalaron que 72 horas antes de perderse contacto, el ARA San Juan había cumplido exitosamente un ejercicio de guerra con la Flota de Mar. La defensa también destacó que el capitán Fernández tenía autonomía profesional para decidir si el submarino reunía condiciones para zarpar.
Un elemento central del caso es la ausencia de pruebas directas sobre el momento del hundimiento. No se pudo determinar con certeza qué ocurrió durante las aproximadamente dos horas que separan la última comunicación del submarino de la implosión registrada en el Atlántico Sur. El submarino descansa a casi 900 metros de profundidad, lo que impide la realización de pericias sobre los restos.
El caso presenta similitudes con la desaparición del submarino francés Minerve, ocurrida en enero de 1968 en el Mediterráneo con 52 tripulantes a bordo. Recién en 2019, gracias a tecnologías inexistentes en la época, fue localizado el casco a más de 2.300 metros de profundidad por el buque de exploración Seabed Constructor, de la empresa Ocean Infinity, que también encontró al ARA San Juan en noviembre de 2018. Incluso ese hallazgo no permitió despejar completamente las causas del hundimiento.
El juicio también adquirió una dimensión política desde el momento de la desaparición del submarino. El reclamo de los familiares creció al ritmo de una investigación que avanzaba lentamente. El entonces ministro de Defensa, Oscar Aguad, fue cuestionado por la gestión de la crisis, aunque no está imputado en el proceso.
El Tribunal deberá resolver si las pruebas presentadas permiten establecer responsabilidades penales individuales o si persisten dudas insalvables sobre la secuencia causal del hundimiento. Cualquiera sea el fallo, persistirá la imposibilidad de modificar la realidad de que el mar todavía guarda parte de la respuesta.
