En dos semanas, la verja de Gibraltar será retirada, según informó EFE. Más de 15.000 trabajadores transfronterizos, en su mayoría españoles, dejarán de sufrir largas colas diarias. El tratado entrará en vigor provisionalmente el 15 de julio.
Gibraltar, 28 jun (EFE).- En apenas dos semanas la verja de Gibraltar, en pie desde hace más de cien años, será historia. Con su desmantelamiento se pondrá fin a años de colas interminables, a veces de hasta cuatro horas, que sufrían los trabajadores que diariamente se desplazaban al peñón. «Por fin cae el otro muro de Berlín, adiós a las colas», declaró Roberto, recepcionista de un hotel de Gibraltar, quien ve todo ventajas al derribo de la verja, incluso la posibilidad de cotizar en España y acceder a una mejor pensión. No obstante, manifestó su temor a que suban los precios de la vivienda en La Línea de la Concepción y aledaños, ya que muchos dueños de casas vacías en Gibraltar esperan al 15 de julio para ponerlas a la venta y comprar una más barata en Cádiz.
Carmen, que trabaja en una licorería y venta de tabaco, afirmó que atravesar la frontera sin control de pasaportes es un gran alivio. «Un Franco (el dictador) la cerró y otro Franco (Juan, alcalde de la Línea) la va a quitar. Viva Franco», bromeó al referirse al regidor que promovió la contratación de una empresa del municipio para retirar la verja. Sí cree que perderán clientela española porque el alcohol y el tabaco subirán del 3 a un 17 % con las medidas de armonización fiscal, pero consideró que no afectará a otros turistas europeos.
El turismo, el ‘bunkering’ (suministro de combustible en puerto o alta mar), los servicios financieros y las sedes de empresas de juegos de azar ‘on line’ son las principales fuentes de ingresos de Gibraltar. Elías, propietario de una joyería en la calle principal, sostuvo que la subida de impuestos no será un problema y que se compensará con la mayor afluencia de gente. «Un 15 % no es mucho y pienso que habrá más negocio», afirmó, aunque expresó su preocupación por la seguridad.
La inseguridad es un efecto colateral que temen los gibraltareños. El ministro principal, Fabian Picardo, atribuyó este temor al efecto «jaula» en el que han vivido tantos años, pero señaló que están preparados y han realizado una gran inversión en seguridad. Actualmente, la única cárcel tiene solo una quincena de presos y quienes cometen delitos graves son trasladados a Reino Unido. Otra cuestión que preocupa a algunos son los okupas, ya que, como argumentó Carlos, conductor de furgonetas, la existencia de tantas viviendas vacías puede ser una tentación.
Existe un sentimiento extendido de animadversión hacia el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, a quien describen con calificativos propios de «una bestia negra» y le acusan de intentar bloquear la frontera durante su mandato (2011-2016) en su pelea por la cosoberanía. «Ha habido tres pandemias en Gibraltar: Margallo, la covid y el ‘brexit'», aseguraron fuentes del Gobierno gibraltareño. La actuación de Margallo dio origen a la creación del Grupo Transfronterizo, que representa a sindicatos y empresarios a ambos lados de la Verja para «proteger a la gente».
Lorenzo Pérez, portavoz de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea, afirmó que era muy difícil llegar a un acuerdo sin tocar la soberanía, pero «se ha conseguido al 90 %». Jenique Berllaque, representante del sindicato de profesores gibraltareño, declaró no tener miedo al tratado y subrayó que la alternativa era un ‘hard brexit’ que hubiera sido «retrógrado». Recordó que tenía 6 años cuando Franco cerró la frontera en 1969 y para ver a su familia en La Línea debía tomar un ferry a Tánger y de allí otro a Algeciras, o cuando un amigo se echó al mar para cruzar a nado el Estrecho porque su padre se moría en La Línea.
