Organizaciones ambientalistas registraron mediante cámaras trampa a dos ejemplares de gato andino en la provincia de Mendoza.
El gato andino (Leopardus jacobita) es considerado uno de los felinos más amenazados del continente americano. Según estimaciones, su población silvestre es de menos de 2.200 ejemplares adultos. Este felino habita en zonas de alta montaña de Chile, Perú, Bolivia y Argentina.
Organizaciones ambientalistas realizan campañas de monitoreo en la Cordillera de los Andes mediante cámaras trampa. Estas herramientas permiten registrar ejemplares y estudiar su comportamiento y distribución, información que se utiliza para diseñar áreas de conservación.
También se implementan programas de coexistencia pacífica y ganadería regenerativa para reducir la caza por represalia. El objetivo es disminuir las presiones sobre el hábitat del felino.
Las principales amenazas para el gato andino provienen de la expansión de actividades humanas como la minería y la extracción de recursos, que fragmentan su hábitat. El cambio climático modifica las condiciones de aridez y obliga al felino a desplazarse hacia zonas menos seguras.
La disponibilidad de alimento es otro factor crítico. Sus presas principales, como el chinchillón y la vizcacha, también sufren por la degradación ambiental. La reducción de estas fuentes de alimento obliga al gato andino a recorrer mayores distancias, lo que aumenta su vulnerabilidad frente al tránsito vehicular y los perros.
