El escritor y periodista Pablo Perantuono, coautor de la biografía “Fuimos reyes”, analizó en Infobae a la Tarde el fenómeno de Los Redondos y la figura del Indio Solari tras su fallecimiento a los 77 años.
En Infobae a la Tarde, el escritor y periodista Pablo Perantuono, coautor de la biografía “Fuimos reyes”, abordó el significado y la trascendencia de Los Redondos tras la muerte del Indio Solari a los 77 años.
Durante la charla, Perantuono comparó el momento con otros hitos históricos: “Muy probablemente haya mucha gente que diga: ‘Che, yo cuando se murió el Indio, estaba tomando una medialuna en el café con leche o tomándome el bondi para ir a trabajar’. Son esos días que son hitos en la historia de la sociedad”.
Consultado sobre las razones detrás de la masividad de Los Redondos, Perantuono sostuvo: “No hay una respuesta unívoca, lineal y taxativa. Es un fenómeno tan singular, tan único, que tiene características muy especiales”. El periodista remarcó que la construcción del mito se dio por el rol central del Indio Solari como líder, compositor y portavoz: “El capital simbólico también lo tenía, era el dueño. Empieza a generar un fervor popular muy parecido a una religión en un montón de bolsones de gente, que empieza a tenerlo a él como un héroe emocional, cultural, musical”.
La conversación avanzó sobre el posible renacimiento de un fenómeno similar en el futuro argentino. “Creo que es muy difícil, ¿no? Los Redondos son hijos de una época irrepetible. Para que se dieran las condiciones para que surgiera la banda era un tiempo irrepetible”, explicó Perantuono. Sin embargo, matizó: “No lo descarto. Hay un apetito por consumir cultura y música que es insaciable y eso está presente. Otro elemento para explicar el fenómeno Solari es la pasión argentina, un fenómeno único”.
Ante la consulta sobre el mensaje central de la banda, Perantuono fue concreto: “Me parece que el mensaje puede ser mensaje de libertad. Cada canción tiene uno propio, algunos más difíciles de desentrañar que otros, pero como espíritu de la banda, el mayor de ellos fue el de la libertad y la independencia”. Remarcó que esa idea implicó mantenerse al margen de “los métodos de consagración habitual que tiene el mercado”.
El periodista también se refirió a la construcción de una suerte de religión ricotera: “Puede ser una religión, puede ser un país propio, puede ser una sociedad, una microsociedad dentro de la gran sociedad de consumo. El mensaje desde el principio fue: ‘Miren, para ser rockero en los ochenta te tenías que vestir de determinada manera’. Ellos no iban a comer con Mirtha Legrand. No iban a dejar televisar sus recitales. Si querés vivir la experiencia ricotera tenés que venir al show y tenés que vernos”.
Sobre el crecimiento de la banda y el salto a la masividad, Perantuono diferenció distintas etapas: “La primera época es bastante indie, con un público universitario, donde tocan en lugares pequeños, con cierta bohemia intelectual. Luego tienen la primera masividad, donde tocan en Obras en el 89 y ya empiezan a llevar a siete mil, ocho mil personas. Y luego, hacen un disco en el año 92, La mosca y la sopa, donde dos temas suenan en las discotecas del verano en Pinamar, Mar del Plata y Gesell, Mi perro dinamita y Un poco de amor francés. Gracias a esos temas suben a otro estadio de popularidad”.
El periodista también abordó la competencia y convivencia con otras bandas de la época: “Sumo era una banda que no era masiva. El mito de Sumo creció después, pero no llenaba estadios. Después hubo una dicotomía mayor con Soda. Ahí sí había un antagonismo ético y estético, búsquedas artísticas distintas. Hubo como una especie de Boca-River que alimentó a la cultura rock”.
Al recordar su propia entrevista con el Indio Solari, realizada en Nueva York, Perantuono relató: “Fue una entrevista muy singular, casi surrealista. A pesar de que el Indio y yo vivíamos a menos de 20 kilómetros de distancia, nos tuvimos que encontrar en un hotel de la Séptima Avenida. El Indio como entrevistado era un lujo. Me sentí más cómodo, más respetado y que era honesto”.
