Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio encontró que el polvo común en oficinas, escuelas y otros edificios puede contener restos virales, lo que podría servir como herramienta de vigilancia de enfermedades infecciosas.
MARTES, 26 de mayo de 2026 (HealthDay News) — El polvo contiene pistas sobre virus que circulan en oficinas, escuelas y otros edificios, según un estudio publicado en la revista Building and Environment.
La autora principal, Karen Dannemiller, profesora asociada de ciencias de la salud ambiental en la Universidad Estatal de Ohio en Columbus, afirmó en un comunicado de prensa que “investigaciones como esta son útiles para monitorizar una variedad de edificios donde hay una variedad de cosas que te preocupan”.
El estudio señala que, durante la pandemia de COVID-19, los desechos sociales como las aguas residuales se utilizaron para rastrear la propagación viral en comunidades. Las muestras de polvo podrían cumplir una función similar en lugares más específicos, según los investigadores.
“Este es un primer paso para entender cómo podemos utilizar la tecnología para monitorizar mejor a nivel de edificio diferentes enfermedades infecciosas”, declaró Dannemiller. “En última instancia, eso conduce a un uso más informado de las precauciones y a una mejor selección de los recursos”.
El equipo de Ohio aspiró muestras de polvo de casi 30 ubicaciones, incluyendo escuelas, residencias universitarias y edificios de oficinas. Luego utilizaron tecnologías de rastreo genético para detectar moléculas que los virus podrían dejar al descomponerse. En total, se incluyeron 200 virus diferentes en el kit de prueba.
El resultado fue la detección de 54 virus distintos en las muestras de polvo, entre ellos el virus COVID, la gripe, el norovirus y el virus Epstein-Barr.
“Es realmente importante que entendamos en términos generales cómo rastrear las enfermedades en nuestra comunidad”, explicó Dannemiller. “De forma similar a la monitorización de aguas residuales, que rastrea los grupos de enfermedades a gran escala, hemos creado una herramienta intermedia que ofrece esos mismos beneficios para una población más pequeña”.
La investigadora calificó el estudio como “un trabajo revolucionario”, porque aunque los científicos han rastreado genéticamente virus en el polvo antes, “ha sido de forma bastante limitada y no se propuso como herramienta de vigilancia”.
Los investigadores subrayaron que los restos virales en el polvo suelen ser inofensivos porque se han descompuesto y ya no son infecciosos. Sin embargo, su presencia o ausencia puede revelar patrones. Por ejemplo, ciertos virus aparecieron más frecuentemente en zonas frecuentadas por niños, como guarderías, que por adultos. Los rinovirus, que causan el resfriado común, se encontraron en el 85% de todas las muestras recogidas.
“Al usar esa información para ayudar a identificar esos problemas, es posible mejorar nuestras decisiones sobre dónde dirigir los recursos limitados de mitigación”, sostuvo Dannemiller.
El estudio señaló que todavía no existe una tecnología estándar de muestreo de polvo para detectar virus. El siguiente paso del equipo es ver si la técnica utilizada podría ser más aplicable en términos generales.
La investigación fue financiada por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.
