Europa batió un récord al eliminar 603 barreras fluviales en 2025, un 11 % más que el año anterior. Suecia, Finlandia y España lideran la lista de países con más estructuras desmanteladas.
Las barreras fluviales —como presas, diques, azudes y otras estructuras— se utilizan para regular el caudal de los ríos y, en algunos casos, generar energía hidroeléctrica. Sin embargo, implican impactos en los ecosistemas al bloquear el flujo de agua, sedimentos y nutrientes, e impedir la migración de peces.
Desde hace años, organizaciones ecologistas trabajan en la eliminación de barreras obsoletas y en desuso. En 2025, Europa volvió a batir un récord —quinto consecutivo— al desmantelar 603 barreras fluviales, un 11 % más que las 542 eliminadas en 2024.
Según el informe de Dam Removal Europe (DRE), se reconectaron más de 3.740 kilómetros de río en el continente. Suecia encabezó el ranking con 173 barreras eliminadas, seguida de Finlandia (143) y España (103), que se mantuvo en el tercer puesto y desmanteló 13 más que en 2024. Islandia y Macedonia del Norte eliminaron sus primeras barreras.
Chris Baker, director de Wetlands International Europe, afirmó: “Cada vez se comprende mejor que las represas obsoletas no tienen por qué permanecer para siempre: pueden —y deben— ser eliminadas para restaurar los ríos y beneficiar a las personas, la naturaleza y el clima”.
Desde Wetlands International Europe señalaron que la eliminación de barreras fortalece la resiliencia climática, mejora la seguridad hídrica y alimentaria, impulsa la biodiversidad y acelera la recuperación de los ecosistemas de agua dulce.
Merijn Hougee, responsable de Paisajes Internacionales de WWF Países Bajos, declaró: “Pasar de poco más de 100 eliminaciones de barreras anuales hace seis años a más de 600 en 2025 evidencia la rápida consolidación de la restauración fluvial y el creciente impulso que está cobrando”.
Los ríos europeos cuentan con más de 1,2 millones de barreras que alteran los procesos naturales. Un informe de la Comisión Europea indicó que el 42 % de los peces de agua dulce de Europa está clasificado como amenazado de extinción. La Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) de Naciones Unidas señaló que desde 1970 las poblaciones de peces migratorios de agua dulce disminuyeron aproximadamente un 81 %.
En España, las barreras afectan al salmón atlántico (Salmo salar), que la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC) señaló que se encuentra “al borde de la extinción” tras un declive del 82 % en diez años. También la lamprea marina (Petromyzon marinus) se considera prácticamente extinta en algunas zonas de la península Ibérica. La anguila europea (Anguilla anguilla) también se ve afectada por estas barreras, según la Lista Roja de la UICN.
Los esfuerzos de 2025 acercan a Europa al objetivo de la Unión Europea de restaurar al menos 25.000 kilómetros de ríos a un estado de flujo libre para 2030, y a la meta global del Desafío del Agua Dulce de restaurar 300.000 kilómetros de ríos degradados para ese mismo año.
