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sábado, 4 julio, 2026

Las semillas pueden percibir el sonido de la lluvia y germinar más rápido, según estudio del MIT

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Una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) reveló que las semillas de arroz responden a las vibraciones de las gotas de lluvia, acelerando su germinación hasta un 37%.

Un estudio realizado por ingenieros mecánicos del MIT, Nicholas Makris y Cadine Navarro, demostró que las semillas de arroz pueden percibir las vibraciones generadas por las gotas de lluvia al caer y responder despertando de su estado de latencia. El hallazgo, publicado por Science Alert, ofrece la primera evidencia directa de que las semillas y plántulas pueden percibir y responder a sonidos en la naturaleza.

“Lo que este estudio demuestra es que las semillas pueden percibir el sonido de maneras que les ayudan a sobrevivir”, explicó Makris. “La energía del sonido de la lluvia es suficiente para acelerar el crecimiento de una semilla”.

En una serie de experimentos, los investigadores sumergieron cerca de 8.000 semillas de arroz en recipientes poco profundos con agua, a una profundidad de unos 3 centímetros, y expusieron algunas de ellas a la caída de gotas de agua durante períodos de seis días. Variaron la altura y el tamaño de cada gota para simular tormentas de diferente intensidad, y modificaron la posición de las semillas para determinar cómo influyen la profundidad y la distancia en la germinación.

Un hidrófono registró las vibraciones acústicas producidas por las gotas, confirmando que el experimento imitaba las vibraciones de lluvias reales en la naturaleza, como los aguaceros que ocurren en charcos, estanques y humedales de Massachusetts.

Los investigadores observaron que las semillas expuestas a las gotas germinaron hasta un 37% más rápido en comparación con las semillas que no recibieron el tratamiento de simulación de tormenta, pero que se mantuvieron en condiciones idénticas.

Esta adaptación parece estar facilitada por los estatolitos, orgánulos sensibles a la gravedad que se asientan en la parte inferior de ciertas células vegetales. Las ondas sonoras producidas por las gotas de lluvia pueden transmitir la fuerza suficiente a través del agua y del suelo como para sacudir estos estatolitos y desencadenar el crecimiento de las semillas.

“Así que, si eres una semilla que se encuentra a pocos centímetros del impacto de una gota de lluvia, el tipo de presiones sonoras que experimentarías en el agua o en la tierra son equivalentes a las que sufrirías a pocos metros de un motor a reacción en el aire”, indicó Makris.

Los investigadores creen que otros tipos de semillas de plantas reaccionan a los sonidos ambientales de manera similar. El arroz fue elegido porque comparte similitudes en el gravitropismo con muchas otras plantas y crece en entornos subacuáticos, lo que lo hace adecuado para esta configuración experimental.

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