El músico argentino lanza su nuevo álbum, un trabajo que expande su sonido hacia lo latinoamericano y lo íntimo, con colaboraciones y una búsqueda artística más honesta.
El segundo trabajo de BOTTA, titulado «Jugando con fuego», marca un quiebre respecto a su debut «Golpe de calor». Mientras que su primer disco se inscribía en una línea más cercana al rock tradicional, esta nueva propuesta se abre a una paleta sonora más amplia, donde conviven influencias latinoamericanas, arreglos arriesgados y una dinámica colaborativa.
En diálogo con este medio, BOTTA explicó: «Un camino más seguro en lo que quiero para mi carrera y donde pueda volcar todo lo que siento para disfrutar de hacer música de la forma más natural». El álbum incluye colaboraciones con diversos productores y músicos, y aborda géneros como la salsa, el tango y el folklore, que el artista escuchó desde niño.
«‘El amor es lo más parecido a un milagro’, dijo Alejandro Dolina, y la siento así. Es una canción alegre, casi veraniega», comentó BOTTA sobre el tema «Río». También destacó su vínculo con el tango: «Amo el tango. De chico me escapaba para escuchar bandoneón. Es un instrumento que se toca con el alma».
El disco se construye desde la apertura y la democracia creativa: «Todo es democracia porque confío en el talento de las personas. No se desecha nada, todo se suma desde una idea hacia donde queremos que vaya la canción», afirmó el músico.
Con una historia personal que incluye desde tocar en bandas hasta trabajar como camionero, BOTTA busca en este álbum una mayor honestidad emocional y una expansión de su identidad artística. Las versiones incluidas no son citas nostálgicas, sino relecturas que actualizan esas canciones a un presente distinto.
