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lunes, 29 junio, 2026

Valeria Gastaldi: el caos que casi destruye a Bandana, el dolor por la muerte de su padre y el mito de su boda con Alejandro Sanz

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A 25 años de aquel fenómeno televisivo y musical que convirtió a Bandana en un ícono del pop argentino, Valeria Gastaldi vive este presente con la misma emoción que en los comienzos, pero con otra madurez. Después de dos funciones agotadas en el Gran Rex y con una tercera fecha ya confirmada para el 23 de septiembre, la banda reafirma el vínculo intacto con sus fans.

“Creo que Bandana tiene el mejor público”, asegura la cantante sorprendida por la fidelidad de una generación que creció con ellas y que hoy vuelve a acompañarlas con la misma intensidad. Sin embargo, el regreso no estuvo exento de turbulencias. El año pasado, una fuerte crisis interna y la salida momentánea de Lissa Vera pusieron en duda la continuidad del proyecto.

“Sentí que explotaba todo por el aire”, admite Gastaldi, que fue una de las que más trabajó para sostener el grupo puertas adentro. El conflicto terminó fortaleciendo el lazo entre las integrantes y hoy hay Bandana para rato: al show en el Gran Rex, se suma una gira por el interior del país, un documental y temas nuevos.

Radicada en los Estados Unidos desde la pandemia, donde desarrolló su faceta como compositora y reconstruyó su vida tras la muerte de su padre, el empresario Marcos Gastaldi, Valeria se anima a hablar del duelo, de las canciones que escribió para sanar y hasta de aquel romance juvenil con Alejandro Sanz, a quien recuerda como “un amor divino y mágico”.

—25 años de Bandana y en septiembre se viene otro Gran Rex…

—Sí, los sueños se siguen cumpliendo porque se viene un nuevo Gran Rex: el tercero. Los primeros dos estuvieron sold out entonces dijimos: “Vamos a animarnos a hacer uno más”. Creo que Bandana tiene el mejor público, de verdad. También, vamos a empezar una gira por el interior del país porque hay mucho agradecimiento, mucha gratitud de parte de la gente. Así que estamos diseñando una gira para estar en ciudades que no hemos estado. El 11 de julio estaremos en Resistencia, Chaco, donde nunca fuimos. Después volvemos al espacio Quality en Córdoba en septiembre, al Bioceres en Rosario y estamos terminando de cerrar Mendoza.

—El año pasado hubo un quiebre que casi arruina la vuelta…

—Lo pudimos remontar. Justo en estos días que estamos trabajando mucho y nos encontramos de nuevo, recapitulamos todo el tiempo el caos del año pasado y decimos: “¿Cómo pasó esto?”. Pero bueno, nosotras somos muy reales. Si bien cada una tiene sus cosas súper locas y distintas, somos muy reales. Había y hay mucho interés sobre Bandana y sobre nuestras vidas, y sin planificarlo se dio el tema de Lourdes, que fue muy serio y empezó a tomar una dimensión que nosotras nunca imaginamos. Lo queríamos mantener puertas adentro, se descontroló y a partir de ahí se armó como una cosa mediática que, claro, se empezó a perder de vista el objetivo inicial que era: Bandana se reúne de nuevo para celebrar los 25 años y a retomar esos proyectos que teníamos pendientes desde 2016 y que habían surgido con Bandana, la vuelta. Se nos empezó a ir todo de las manos. Lissa empezó a sufrir estrés y hoy la entendemos todas. A ella le pegó para un lado, a nosotras nos pegó para otro.

—Traté obviamente de apaciguar, de proteger a Lourdes lo más que pude. Ayudarla mucho desde el lado personal. No fue fácil. Obviamente, la que más lo sufrió fue ella. Pero sí vimos que el grupo, más allá del trabajo, tiene una calidad humana que es lo que hace que Bandana tenga la potencia que tiene hoy. Nos subimos arriba del escenario, nos agarramos de la mano las cuatro y lo que pasa entre nosotras es real; lo bueno y lo malo. Y creo que eso también fue un mensaje lindo para la gente de decir: “Bueno, estas cosas pasan entre las amigas que son equipo de trabajo sólido, entre las mejores amigas, entre las parejas. A veces explota todo por el aire y hay que reacomodar las fichas”.

—¿Sentiste que explotaba todo por el aire en el momento?

—Sí, la verdad que sí. A nivel convivencia era insostenible. Los cortocircuitos se iban moviendo de lugar y las que estábamos por ahí más tranquilas empezamos a entender lo que le pasaba a una, lo que le pasaba a la otra. Y también empezamos todas a sanar un montón de cuestiones que por ahí estaban medio en cortocircuito desde hace un montón de tiempo. Aprovechamos para arreglarlo profundamente.

—Es que había que volver a un escenario, con la posibilidad de hacer una película y temas musicales… No era solamente sanar como grupo y ver qué les había pasado en estos 25 años

—Claro, además ya había muchas propuestas andando y todo organizado. Nos pasó con la conferencia de prensa que estábamos listas y, de repente, éramos tres. Pero la gente nos ama tanto que por respeto a ellos las tres que estábamos ahí, dijimos: “Hagámoslo. Esto sigue adelante. Nosotros tenemos un compromiso con la gente, esto sigue adelante”. Y después Lissa por suerte dijo: “Pará, yo no me lo quiero perder”. Sin ella es como si faltara un riñón. Cuando hicimos los dos Gran Rex el 6 y 7 de marzo la gente entendió que Bandana había regresado.

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