Un artista argentino exploró durante tres años las raíces del folklore nacional, fusionando zambas, gatos y tonadas con sonidos digitales, en un álbum que desafía las etiquetas tradicionales.
Durante tres años, un músico argentino se sumergió en una búsqueda que lo llevó del reggaeton y el hip-hop a hurgar en las raíces de la música folklórica y la literatura que indaga en la identidad nacional. El resultado son trece canciones, entre las que hay zambas, gatos y tonadas, aunque habría que agregarles algún prefijo que dé cuenta de su fascinante monstruosidad digital.
La propuesta, que cruza géneros y épocas, representa una exploración personal y artística sobre qué significa ser argentino en la era de la información. El álbum invita a repensar los límites entre lo tradicional y lo contemporáneo, entre el folklore de raíz y la producción musical digital.
