Un análisis de 23 trabajos científicos y un ensayo de campo en la Facultad de Ciencias Agropecuarias revelan cómo la fecha de siembra afecta el rendimiento y la calidad del trigo, con la inteligencia artificial respaldando las conclusiones predominantes.
Por Ricardo H. Maich (*1) y Leticia R. Mir (*2)
Entre las prácticas de manejo en el cultivo de trigo que constantemente están sujetas a revisión se pueden mencionar: la elección varietal, el riego, la fertilización, la fecha y densidad de siembra, el control de malezas, insectos y enfermedades, entre las más relevantes (Anderson, 2010).
Centrando la atención en el efecto de la fecha de siembra sobre la producción y calidad del grano, una revisión de 23 trabajos científicos arrojó las siguientes hipótesis:
- Hipótesis nula (H0): “Con el atraso de la fecha de siembra en trigo se ve incrementado el porcentaje de proteínas, aunque suele penalizarse el rendimiento en grano”. Doce de los 23 trabajos (52%) la sustentan.
- Hipótesis alternativa H1.0: “La fecha de siembra no influye sobre la cantidad de proteínas del grano de trigo”. Seis trabajos (26%) la respaldan.
- Hipótesis alternativa H1.1: “Con el atraso de la fecha de siembra del trigo el contenido de proteínas del grano disminuye”. Cuatro trabajos (17%) la avalan.
La inteligencia artificial (IA) consultada señala: “La siembra tardía del trigo generalmente aumenta el contenido de proteína y gluten húmedo del grano debido al estrés térmico durante el llenado del grano, lo que reduce la acumulación de almidón. Sin embargo, esto suele reducir la resistencia del gluten (valores SDS/Zeleny) y el rendimiento general, mientras que la siembra temprana favorece un mayor rendimiento y una calidad industrial más balanceada”.
En el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias se realizó un ensayo con dos genotipos de trigo para pan: el cultivar comercial DM Pehuén (ciclo intermedio) y la línea experimental LE 3×5-1 (ciclo corto-intermedio, con sangre antigua). Se sembraron en tres fechas (02/05/25, 20/05/25 y 06/06/25) con 200 semillas viables por metro cuadrado, en parcelas de cinco surcos de 5 m de longitud distanciados por 0.20 m, bajo un diseño en parcelas divididas con tres repeticiones. El cultivo se condujo en secano y no se fertilizó con nitrógeno (suelo con 25.2 ppm de N NO3- a 0-40 cm y 2.91% de MO).
Al alcanzar la madurez de cosecha se midieron rendimiento en grano (kg/ha), biomasa aérea (kg/ha), índice de cosecha (%), peso de mil granos (g) y número de granos por metro cuadrado. En calidad industrial se determinaron peso hectolítrico, porcentaje de proteínas y gluten húmedo. El análisis estadístico se realizó con el software Infostat, detectando una interacción significativa entre materiales y fechas de siembra.
Para el cultivar DM Pehuén, los valores más altos y significativos de rendimiento, biomasa y número de granos se registraron en la fecha más tardía (06/06/25). En cambio, la línea experimental LE 3×5-1 produjo más grano, biomasa y número de granos cuando se implantó entre el 20 de mayo y el 6 de junio de 2025. El balance hídrico indica que el agua útil almacenada al momento de la primera fecha (2 de mayo) era de 230.6 mm hasta dos metros de profundidad, y las precipitaciones de mayo a agosto (hasta el día 30) sumaron 33.5 mm. La línea experimental sembrada el 2 de mayo transcurrió su periodo crítico bajo estrés hídrico.
En síntesis, el estudio respalda la hipótesis más aceptada: retrasar la siembra incrementa el porcentaje de proteínas pero puede reducir el rendimiento, coincidiendo con lo indicado por la IA.
