12.4 C
Buenos Aires
lunes, 27 abril, 2026

Owoko ingresa en concurso preventivo: cierres, despidos y caída de ventas

Noticias Relacionadas

La marca de indumentaria infantil Owoko, fundada en 2003, solicitó concurso preventivo ante el Juzgado Comercial N° 9, afectada por una fuerte baja en las ventas, sobrestock y deudas acumuladas. Las sociedades Kokoloko y De Niños, que integran el grupo, presentaron pasivos por más de 2.800 millones de pesos.

Owoko se suma a la lista de marcas textiles con dificultades financieras. La etiqueta de indumentaria infantil, creada por María Fernanda González Zeolla y Martín Boero, entró en concurso preventivo debido a una profunda caída de las ventas, la generación de sobrestock y la acumulación de deudas. La medida fue dictada por el Juzgado Comercial N° 9, a cargo de Javier Cosentino, y alcanza al conjunto económico integrado por las sociedades Kokoloko y De Niños, titulares de la marca Owoko.

Por tratarse de dos sociedades diferentes, las resoluciones quedaron encuadradas bajo expedientes distintos. En esa línea, si bien el proceso de Kokoloko fue calificado como “pequeño concurso”, el proceso de De Niños quedó bajo la carátula de “gran concurso”, debido a la magnitud de su pasivo y estructura.

Owoko nació en 2003 como un proyecto personal y familiar de María Fernanda González Zeolla —tejedora y una de las primeras estudiantes de la carrera de Diseño de Indumentaria en UBA— y Martín Boero —diseñador industrial—. Ante la propuesta de unos amigos, con ahorros propios y préstamos de la familia, plasmaron una colección de miles de prendas para probar su suerte en una feria de indumentaria infantil en Valencia, España. Meses más tarde, volvieron a España con tren ganador y superaron sus expectativas. En octubre de 2004 abrieron el primer local de Owoko en la Argentina, ubicado en el barrio porteño de Palermo. A partir de entonces, llegaron nuevos pedidos de franquicias y tiendas multimarcas de todo el país comenzaron a comprarles las prendas.

Hasta 2018, la marca experimentó una disparada de locales. Para entonces, operaba 42 tiendas exclusivas (14 propias y el resto franquicias), estaba presente en centros comerciales como Galerías Pacífico y Unicenter, empleaba a 120 personas y daba trabajo a 500. La marca fue estructurada bajo dos sociedades. Por un lado, Kokoloko, encargada del diseño y la producción de las prendas, mediante la contratación de tejedurías, hilanderías y talleres. Por el otro, De Niños, encargada de la comercialización de los artículos a través de una pequeña red de locales propios (alquilados) a la calle.

Sin embargo, el esquema operativo del grupo comenzó a mostrar signos de agotamiento financiero en 2025. Según la presentación judicial realizada por ambas sociedades, Kokoloko entró en un estado de cesación de pagos definitivo el 4 de noviembre de 2025. En su pedido de apertura, las empresas detallaron una combinación de factores macroeconómicos y demográficos que afectaron su rentabilidad. A la crisis estructural se sumó un factor financiero determinante: las empresas denunciaron que un “embargo mal trabado” por la agencia de recaudación ARCA (ex AFIP) contra De Niños, en junio de 2025 por una deuda que ya estaba en plan de pagos, destruyó su calificación crediticia. Según indicaron, esto provocó el rechazo de cheques y la inhabilitación de cuentas bancarias, cortando el flujo de fondos necesario para operar.

De acuerdo con los estados contables presentados ante la Justicia, los balances de ambas empresas quedaron en rojo. Por un lado, De Niños exhibió un pasivo que asciende a $1.457 millones, conformado por deudas bancarias y financieras ($685 millones); deudas previsionales correspondientes a seguridad social, obras sociales, ART y seguros ($404 millones); deudas comerciales con acreedores como IRSA y Cencosud ($259 millones); deudas fiscales ($84 millones); y deudas laborales ($23 millones). Por otro lado, Kokoloko reportó un pasivo de $1.354 millones. Según el detalle, sus compromisos se dividen de la siguiente manera: deudas bancarias y financieras ($750 millones); deudas con proveedores de producción, insumos y servicios textiles ($343 millones); deudas previsionales ($194 millones); deudas fiscales ($46 millones); y deudas laborales ($19 millones). En ambos casos, las presentaciones indicaron que la mayor concentración de la deuda se produjo entre 2024 y 2026, debido a la dificultad para afrontar obligaciones fiscales y previsionales en un contexto de alta inflación y caída de planes de pago previos.

A su vez, De Niños (la comercializadora) reveló una drástica reducción en la cantidad de locales operativos: según los registros contables, la empresa dio de baja sus locales en los principales centros comerciales, como Abasto, Shopping TOM, Avellaneda, Aguirre, Soleil y Galerías Pacífico. A la par, la nómina de empleados también se redujo: el grupo indicó que cuenta con 39 puestos de trabajo registrados.

Con la apertura del concurso, la Justicia dispuso la suspensión de los juicios de contenido patrimonial y el levantamiento de medidas cautelares para permitir que las firmas continúen con su giro comercial y preserven las fuentes de trabajo. El cronograma judicial fija el 7 de julio como fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación ante la sindicatura. En tanto, el plazo de exclusividad para que las empresas del grupo (De Niños y Kokoloko) presenten propuestas de acuerdo vence el 7 de octubre.

Últimas Publicaciones