El candidato, que disputa el pase a segunda vuelta, plantea revisar contratos mineros, aumentar impuestos a ‘sobreganancias’ y modificar la Carta Magna, en un contexto de volatilidad económica y política.
Roberto Sánchez, el candidato presidencial que se encuentra en una ajustada disputa por avanzar a la segunda vuelta electoral en Perú, ha presentado un plan de reformas que incluye cambios sustanciales en las reglas de la minería, uno de los pilares de la economía del país. Sánchez, de 57 años, propone revisar los contratos tributarios con las grandes empresas del sector, reescribir la Constitución y gravar con mayores impuestos las denominadas «sobreganancias» en épocas de alza en los precios de los metales.
Entre sus iniciativas también figura la eliminación gradual de la minería a cielo abierto, método predominante en el país, al que atribuye daños ambientales. «No queremos expropiar ni un centímetro de dólar ni de tierra a nadie, queremos expandir los beneficios, democratizando el acceso a las riquezas», declaró Sánchez en una entrevista, añadiendo que «el Perú neocolonia se acabó».
Actualmente, Sánchez mantiene una estrecha ventaja de aproximadamente 17.000 votos sobre el candidato Rafael López Aliaga, para enfrentar a Keiko Fujimori en un eventual balotaje el 7 de junio. Un tribunal electoral revisa actas que representan cerca de un millón de sufragios. El ganador se convertirá en el décimo presidente peruano en un período de alta turbulencia y sin mayoría en el Congreso, lo que podría complicar la implementación de reformas estructurales.
Perú es el tercer mayor productor mundial de cobre y un proveedor clave de oro, plata y zinc, con la minería representando alrededor del 60% de sus exportaciones. En el país operan compañías globales como Glencore, Anglo American, Freeport McMoRan y MMG.
Sánchez señaló además que revisará los acuerdos de libre comercio y una serie de contratos vinculados a los yacimientos de gas natural de Camisea, donde participan Pluspetrol y Shell. «Los estándares tienen que ser en beneficio de la gente», afirmó en la sede de su partido en Lima.
Respecto a la política económica, el candidato se mostró crítico con el presidente del banco central, Julio Velarde, aunque destacó la importancia de preservar la autonomía de la institución y la estabilidad macroeconómica. Sánchez también evalúa utilizar parte de las reservas internacionales del país, que rondan los US$100.000 millones, para financiar gastos en salud, infraestructura y educación.
En materia de defensa, indicó que las necesidades nacionales le impedirían priorizar un polémico plan para adquirir nuevos aviones de combate, una decisión que el gobierno interino de José María Balcázar ha postergado y que generó la renuncia de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores.
Sánchez, actual legislador y exministro de Comercio Exterior durante el gobierno de Pedro Castillo, hace campaña presentándose como heredero político de este último, prometiendo incluso un indulto para el expresidente destituido. Desde las elecciones del 12 de abril, el sol peruano ha sido la moneda de peor desempeño en Latinoamérica, y los bonos gubernamentales se han rezagado, fenómenos que analistas atribuyen en parte a su inesperado ascenso en las encuestas.
De ser electo, sus ambiciosas reformas probablemente enfrentarán obstáculos en un Congreso bicameral donde la izquierda estaría en minoría. Para convocar a una asamblea constituyente, por ejemplo, necesitaría derogar una ley vigente, lo que requeriría apoyo de sectores conservadores.
