Creada en febrero para desmentir versiones mediáticas, la ORP ha visto reducida su visibilidad ante la intensa actividad del presidente Javier Milei en redes sociales, quien asume personalmente la confrontación con periodistas y medios.
A principios de febrero, el Gobierno nacional anunció la creación de la Oficina de Respuesta Oficial (ORP), una cuenta en la red social X con el objetivo declarado de desmentir informaciones de medios de comunicación y referentes de la oposición. Dirigida por Juan Pablo Carreira, cercano al asesor Santiago Caputo, la oficina ha centrado su actividad en los últimos meses en refutar notas periodísticas y declaraciones políticas, combinando estas acciones con publicaciones que destacan medidas del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, en las últimas semanas, la labor de la ORP ha quedado en un segundo plano ante la frenética actividad del presidente Javier Milei en sus propias redes sociales. El mandatario ha asumido de manera personal la confrontación con artículos, editoriales y periodistas, desmintiendo versiones y, en numerosas ocasiones, incluyendo calificativos contra los autores.
Entre los ejemplos recientes, el Presidente utilizó su cuenta para calificar de «basura inmunda» a un editorialista de LA NACION, Carlos Pagni, y para cuestionar gráficos sobre la caída del salario real. También, desde Israel, publicó contenido para desmentir artículos que describían un distanciamiento con la Iglesia, mostrando fotografías de encuentros con autoridades religiosas.
En paralelo, la ORP mantuvo su actividad a un ritmo menor. En el día de hoy, calificó como «muy falsa» una nota de Ámbito Financiero sobre un reclamo de la provincia de Buenos Aires y desmintió una información de Clarín sobre un presunto cierre de la fábrica de galletitas Tía Maruca. Días atrás, también había tildado de «muy falsa» una columna de Pagni sobre negociaciones con el Banco Mundial y de «mentira» una nota sobre escasez de vacunas.
La cuenta personal de Carreira, por su parte, muestra una actividad más frecuente que la de la ORP, dirigiendo críticas a figuras opositoras y a sitios de verificación de datos. Esta dinámica plantea un escenario donde la comunicación oficial se despliega en dos frentes: uno institucional, a través de la ORP, y otro personal y directo, a cargo del Presidente.
