Tras su implementación en la Ciudad de Buenos Aires, el modelo de peaje inteligente Free Flow, que elimina cabinas y barreras, comenzará a operar en rutas de la provincia de Buenos Aires, buscando agilizar el tránsito y mejorar la seguridad vial.
Los peajes en Argentina inician un proceso de transformación para alinearse con tendencias globales. La Ciudad de Buenos Aires fue pionera en este cambio, donde su concesionaria, Autopistas Urbanas (AUSA), migró completamente a un esquema digital sin cabinas físicas, operando bajo el sistema Free Flow. Este mecanismo utiliza pórticos sobre la traza para realizar el cobro automático, sin necesidad de que los vehículos se detengan.
Ahora, este modelo dará un paso significativo al cruzar la Avenida General Paz para implementarse en la provincia de Buenos Aires, convirtiéndola en la segunda jurisdicción del país en adoptar peajes inteligentes sin barreras. La concesionaria Autopistas de Buenos Aires (AUBASA) informó que, en una primera etapa, el sistema se instalará en la Ruta 11 (a la altura de Mar Chiquita) y, posteriormente, en la Autovía 6. Según estimaciones oficiales, el Free Flow podría comenzar a operar durante este año.
Para circular por estos tramos, los conductores deberán contar previamente con el dispositivo TelePASE. Aún no se ha informado el monto de la infracción por no disponer del sistema. Como referencia, en la Ciudad de Buenos Aires, atravesar un peaje Free Flow sin TelePASE implica una multa de 150 Unidades Fijas (UF), equivalente a aproximadamente $120.000 según valores de abril de 2026.
«Incorporamos nuevas tecnologías que no solo se aplican en los sistemas de cobro para evitar la congestión vehicular, sino también en la incorporación de herramientas de última generación en los centros de monitoreo, las bases operativas y la flota de asistencia vial y mantenimiento», detalló AUBASA en un comunicado. Además, agregaron que «el personal que opera en las cabinas asumirá nuevos roles y tareas».
Según AUSA, la implementación del sistema Free Flow conlleva una serie de beneficios vinculados principalmente a la fluidez del tránsito, la seguridad vial y la eficiencia operativa. En primer lugar, permite una circulación continua al eliminar la necesidad de frenar en cabinas, reduciendo demoras y mejorando los tiempos de viaje, especialmente en horas pico.
También contribuye a una mayor seguridad vial, ya que al evitar frenadas y maniobras bruscas en zonas de peaje, se reduce el riesgo de choques, en particular los impactos por alcance frecuentes en cabinas tradicionales. Otro punto destacado es la reducción del impacto ambiental, dado que al disminuir las detenciones y el tránsito lento, se reduce el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.
Desde el punto de vista operativo, el sistema mejora la eficiencia al permitir un cobro automatizado y más ágil, con menor necesidad de infraestructura física y personal en cabinas.
