Tras el dato de inflación de marzo, el Ejecutivo ajusta su discurso y estrategia frente a un panorama complejo, donde la caída del poder adquisitivo y la recesión tensionan el plan de estabilización.
El Gobierno del presidente Javier Milei enfrenta una nueva etapa en su gestión económica, marcada por el desafío de pasar de la estabilización inicial al crecimiento sostenido. El Índice de Precios al Consumidor de marzo, que registró un aumento del 3,4%, fue interpretado dentro de la Casa Rosada como un dato que obliga a un replanteo de los plazos inicialmente previstos para la baja de la inflación.
Según informó el INDEC, el indicador acumula seis meses de deterioro en el poder adquisitivo de los salarios, un contexto que explica en parte la contracción en sectores intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio. En contraste, actividades como la energía, el agro y la minería mantienen su vigor.
Frente a este escenario, desde el oficialismo se señala que la prioridad es el sendero de reducción inflacionaria, más que su velocidad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) recalculó recientemente su pronóstico de inflación anual para Argentina al 30,4%, casi el doble de su previsión original. El presupuesto 2025 había proyectado una tasa cercana al 10,1%, nivel que ya se acumuló en el primer trimestre del año.
El reto para la administración de Milei es doble: evitar que la inflación repunte y, al mismo tiempo, sortear una recesión profunda. Para abril, se estima una tasa de inflación menor, en el orden del 2,5%, aunque analistas anticipan que a partir de allí el descenso podría ser gradual.
El Banco Central continúa implementando medidas para incentivar el crédito, en un sistema financiero que aún debe absorber niveles elevados de morosidad. La política cambiaria, con un dólar estable, actúa como ancla de precios, aunque la apreciación del peso podría presentar desafíos en el segundo semestre.
En sus declaraciones públicas, el presidente Milei ha reiterado su compromiso con no devaluar ni emitir dinero para financiar el gasto, al tiempo que ha pedido «paciencia» a la ciudadanía. El ministro de Economía, Luis Caputo, acompañó este mensaje al anticipar «los 18 mejores meses de las últimas décadas», enfatizando la importancia del rumbo de desinflación por sobre los tiempos exactos.
La evolución de los precios mayoristas, que en febrero mostraban una marcada desaceleración, tuvo un repunte en marzo, lo que generó expectativas sobre su traslado futuro a los precios minoristas. El Gobierno prevé que en el segundo trimestre los salarios comiencen a recuperar terreno perdido, en un intento por reactivar el consumo sin avivar presiones inflacionarias.
