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sábado, 11 abril, 2026

El agua como recurso estratégico y su protección en conflictos bélicos

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En el marco del Día Mundial del Agua, expertos analizan la creciente relevancia geopolítica de este recurso vital y los riesgos que enfrenta en zonas de conflicto, donde las infraestructuras hídricas pueden convertirse en objetivos.

El pasado 22 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Agua, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para generar conciencia sobre la crisis global que afecta el acceso al agua potable de más de 2200 millones de personas. Este recurso es fundamental para la vida humana, la agricultura, la industria, la energía y los ecosistemas.

En las últimas semanas, el agua ha adquirido una dimensión estratégica y preocupante en el contexto del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos. Aunque históricamente poco frecuentes, los ataques a infraestructuras hídricas se perfilan como una amenaza real, con Irán amenazando con atacar plantas desalinizadoras en respuesta a daños sufridos en sus propias instalaciones.

Expertos advierten sobre el efecto devastador que tendría atacar estas estructuras, especialmente en una de las regiones más áridas del planeta. Según el Banco Mundial, el acceso al agua en Medio Oriente es hasta diez veces inferior al promedio mundial. La región del Golfo alberga solo el 2% de las reservas mundiales de agua dulce renovable y depende en gran medida de la desalinización. Un estudio publicado en la revista Nature señala que Medio Oriente concentra alrededor del 42% de la capacidad mundial de desalinización.

La dependencia de estas instalaciones es enorme. Datos del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) revelan que en Emiratos Árabes Unidos el 42% del agua potable proviene de plantas desalinizadoras; en Arabia Saudita la proporción alcanza el 70%, en Omán el 86% y en Kuwait el 90%.

El agua ha sido utilizada como instrumento en diversos conflictos actuales, como en Ucrania, Gaza, Yemen y Sudán, donde presas, plantas de tratamiento y tuberías han sido atacadas estratégicamente, desestabilizando poblaciones y exacerbando crisis humanitarias y ambientales.

El Derecho Internacional Humanitario contempla la protección del agua en escenarios bélicos. El Protocolo II adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 incluye artículos que prohíben explícitamente atacar, destruir o inutilizar bienes indispensables para la supervivencia civil, como las instalaciones y reservas de agua potable, las obras de riego, las presas y los diques.

En un contexto de estrés hídrico global, el agua dulce se ha convertido en un eje geopolítico crítico, pudiendo ser tanto causa de conflictos como un arma dentro de ellos. Analistas subrayan la necesidad de que los líderes mundiales prioricen su protección y fomenten la cooperación y el diálogo para evitar que este recurso vital se convierta en un motivo de confrontación.

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