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jueves, 22 enero, 2026

Ni más impuestos ni cepo: el contundente mensaje que Milei envió a inversores extranjeros

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A primera vista, podría parecer que el discurso de Javier Milei en Davos se pareció más a una clase de facultad que a un mensaje político, con mucho contenido doctrinario y poca agenda de actualidad. Sin embargo, cuando se pone en contexto, aparecen señas para ser decodificadas por el público de inversores y financistas.

La defensa a ultranza de la propiedad privada y el elogio del emprendedor, así como su derecho de disfrutar lo creado o encontrado, no suenan igual cuando son dichas por el presidente de un país escandinavo, por ejemplo, que por un mandatario argentino.

Foro de Davos: ni cepo ni más impuestos, el mensaje para inversores

A fin de cuentas, entre quienes escucharon la ponencia de Milei —así como los empresarios de multinacionales que estuvieron antes en la reunión con el ministro de economía, Luis Caputo—, no hay dudas sobre el potencial de los recursos naturales de Argentina. En cambio, sí hay dudas sobre si el país será capaz de mantener reglas de juego estables, sin confiscaciones estatales, sin sorpresas impositivas y sin cepos que impidan el retorno de capitales.

Y, por cierto, a ninguno de ellos se les escapa que el índice de riesgo país argentino sigue encima de 550 puntos, más del doble del promedio latinoamericano. Y eso se explica no solo por el volumen de su deuda externa, sino sobre todo por el historial de defaults y por la persistencia de regulaciones, como las que siguen rigiendo para el mercado cambiario.

Por eso, el hecho de que Milei haya aclarado que no aplica medidas aperturistas solo por una cuestión de eficiencia, sino porque cree que es lo moralmente correcto, va más allá de una definición doctrinaria: conlleva el mensaje tácito de que, a partir de ahora, el riesgo de invertir en Argentina será mucho menor.

Es por eso que, en un discurso en el que citó pocas cifras, destacó la de las 13.500 reformas estructurales llevadas a cabo por Federico Sturzenegger en el Ministerio de Desregulación. El Presidente sostuvo que regular a las empresas es «matar los rendimientos crecientes y con ello el crecimiento económico y, si no, miren los efectos que causa la regulación en todos los lugares del mundo».

Y fue incluso más lejos, al declarar su rechazo a las «regulaciones contra las estructuras concentradas», en el entendido de que esas medidas implican un desincentivo y una forma de impedir la producción eficiente. En el auditorio, había varios funcionarios de gobiernos y organismos cuya función es, precisamente, la regulación antimonopólica.

Javier Milei se diferencia de Europa: pleno alineamiento con Donald Trump

El mensaje de Milei tuvo la ayuda del contexto global. Pocos minutos antes de su intervención, había hablado Donald Trump, quien con su característico estilo agresivo e irónico dejó el mensaje de que «Europa está irreconocible» por causa de haber seguido una agenda incorrecta.

Trump puso el dedo sobre todos los puntos sensibles de los líderes europeos: la inmigración masiva, la regulación ambientalista, la política energética, la estrategia de defensa nacional, los subsidios. Y en todos esos temas les puso un «reprobado».

Entre las menciones que más llamaron la atención estuvieron la crítica a Alemania por haber disminuido en 20% su producción energética en una década, así como la queja porque Gran Bretaña se rehúsa a explotar los recursos energéticos del Mar del Norte con argumentos ecologistas.

Su momento de mayor ironía fue cuando afirmó que los parques eólicos hacen que los países pierdan dinero, y que los gobernantes chinos son tan inteligentes que les venden a los europeos esos molinos, pero no los aplican en su propio país, donde recurren a fuentes energéticas convencionales.

Antes de esa mención, había criticado el hecho de que la Unión Europea haya llegado a generar una dependencia del gas ruso, en una situación que definió como un subsidio europeo al aparato militar de Vladímir Putin, mientras el grueso del gasto para ayudar a Ucrania corría por cuenta de Estados Unidos.

Boom petrolero y rechazo al ambientalismo

Ese debate geopolítico, en el que la energía ocupa un lugar central, encuentra a Milei bien parado, gracias al explosivo desarrollo que está experimentando el yacimiento de Vaca Muerta.

Y no por casualidad, ese fue uno de los temas centrales que se tocaron en la reunión con los CEOs de casi 100 multinacionales y bancos de inversión. Caputo dio a conocer su proyección de balanza comercial energética argentina, que marca una progresión desde u$s10.000 millones de superávit para este año hasta u$s36.000 millones para el final del próximo mandato de gobierno.

Es decir, Milei se mostró en el extremo opuesto al de los líderes europeos, que son sensibles a los reclamos ambientalistas contra la técnica del fracking que se aplica en los yacimientos de petróleo y gas «shale».

También hizo proyecciones optimistas sobre la otra «joya de la corona»: la minería, que este año aportará u$s6.000 millones y llegará a triplicar ese volumen en 2031.

Tanto el sector de petróleo y gas como el minero se caracterizan por requerir enormes volúmenes de inversión, tecnología de punta y mucho tiempo para la recuperación del capital invertido. Son, por su propia característica de actividad extractiva, los grandes candidatos a sufrir cambios regulatorios, aumentos en los pagos de royalties cuando no, directamente expropiaciones.

La propia YPF —cuyo uniforme lució Milei en su llegada a Davos— es una prueba viviente de esos riesgos, con su millonaria condena judicial en los tribunales neoyorquinos por la forma en que se realizó la reestatización durante el kirchnerismo.

Lo que falta: retenciones, restricciones e intervención estatal

Para cualquier inversor extranjero que ponga la lupa sobre Argentina, se plantea una serie de dudas razonables sobre la coherencia entre el discurso de Milei y sus políticas. Todavía persisten restricciones cambiarias, hay una fuerte intervención estatal sobre el tipo de cambio, el país sigue recibiendo reclamos por pago de propiedad intelectual, se siguen aplicando retenciones a las exportaciones del agro —el sector más dinámico del país— y hay inocultables tensiones entre el Presidente y los gobernadores provinciales, que aspiran a sacar mayor tajada de sus recursos naturales.

De hecho, tuvo que sancionar el régimen especial RIGI para garantizar condiciones que en otros países de la región son de norma para todo inversor extranjero.

Por eso el mensaje de Milei: no dijo que Argentina es el país con la economía más libre y desregulada, sino que va en camino de serlo gracias a un drástico cambio cultural en la clase política y en el electorado.

Tal vez los inversores externos no hayan resultado muy impresionados con las citas a Jenofonte, Adam Smith ni Jesús Huerta de Soto, pero seguro que entendieron un mensaje que no fue explícito, sino entrelíneas: que Milei mantendrá un alineamiento incondicional con Donald Trump. Y que el propio presidente estadounidense confía en él al punto de haberle dado un auxilio financiero en su peor momento.

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