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domingo, 30 noviembre, 2025

Milei evita la recesión «técnica», pero no puede ocultar la recesión real

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El Indec difundió este jueves un comunicado en el que debió aclarar las dudas sobre los datos publicados esta semana de la evolución de la actividad económica. Estos arrojaron un crecimiento de 0,5% respecto a agosto, cuando todos los números, los análisis y los analistas esperaban la confirmación de que Argentina entró formalmente en recesión, es decir, que acumulaba dos trimestres consecutivos de retroceso económico.

Desde el organismo estadístico se vieron en la necesidad de argumentar técnicamente por qué, en sus palabras, “la tendencia reciente del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica), que antes se veía negativa, ahora se observe como positiva” (sic). La explicación residiría en una combinación de elementos metodológicos (que de acuerdo al Indec, permiten “modificar hacia atrás” los datos de meses anteriores de la serie) y el crecimiento del sector de “Intermediación financiera” que compensaría la caída de la industria, que permitieron a Milei evitar el titular que no quería: recesión.

Hay otros titulares que, sin embargo, tienen un impacto más fuerte. El cierre de fábricas y despidos masivos en empresas de marcas reconocidas como la de electrodomésticos Whirlpool, las ollas Essen, la autopartista Dana, entre otras, y hasta el abandono del país de varias firmas, generan más ruido que cualquier indicador económico. Son imágenes que calan hondo y que, tras dos años de gobierno libertario, configuran en un sinsentido aquella idea de una economía que “crecería como un pedo de buzo” si abría sus brazos a mayores exigencias del capital.

El “industricidio” y el extraño mundo de las finanzas

El informe publicado este martes por el Indec indica que en septiembre de 2025, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró una suba de 5,0% en la comparación interanual y de 0,5% respecto a agosto en la medición desestacionalizada. Los sectores que más crecieron en términos interanuales fueron la Intermediaciòn financiera (39,7% ia) y la Pesca (58,2% ia), mientras que la industria manufacturera tuvo una caída del 1%.

Al mirar sectorialmente el dato de septiembre respecto de dos años atrás, se observa un comportamiento muy marcado. De una parte, Comercio, Industria y Construcción, tres sectores muy demandantes de fuerza de trabajo, se ubican por debajo de los niveles de septiembre de 2023. El sector agropecuario (agrícola, ganadero, pesca y silvicultura) un 5,5% por encima, considerando que se contrasta contra un año de sequía histórica. En tanto que Intermediación financiera sobresale con un salto en la actividad del 38,8%.

Fuente: Elaboración propia LID en base a EMAE, Indec.

“Al igual que en otros experimentos neoliberales, con Milei la economía argentina muestra dos realidades. Entre los sectores ganadores se destacan la actividad financiera (favorecida por múltiples vías), la mayoría de las prestaciones de servicios públicos (tarifazos mediante) y un puñado de producciones primarias de exportación (bajo control transnacional, una vez más consideradas el eje de la inserción del país en la división internacional del trabajo)”, explica el especialista Martin Schorr.

“Entre los perdedores se cuentan distintos sectores. Por un lado, muchos rubros ligados al sector público en el marco de un ajuste impiadoso. Por otro, una cantidad importante de rubros ligados al mercado interno, como la construcción, el comercio y la industria. Sobre este último sector, los datos son contundentes en indicar que está en marcha un industricidio, mucho más acelerado que el que se vivió, por ejemplo, en la década de 1990 o durante el gobierno de Macri. Ello se expresa en varios registros elocuentes: cierre de empresas, salida de inversiones extanjeras, “conversión” de empresas industriales en comercializadoras de productos importados. ¿El saldo? Además de la destrucción de masa crítica en términos de densidad industrial, un proceso acelerado de despidos y suspensiones.”, concluye Schorr.

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Es interesante la confesión de parte que realiza el Indec en su comunicado aclaratorio, en el que señala el aumento de los servicios de intermediación asociados al crecimiento de préstamos y depósitos, y las comisiones bancarias, entre los factores que empujaron el crecimiento de septiembre. Y agregan “otro de los sectores que crecieron en septiembre fueron los agentes y sociedades de bolsa por el incremento en el volumen negociado de títulos públicos”.

Es decir, los bancos vienen teniendo más actividad en su clásico rol de intermediarios, recibiendo depósitos y otorgando préstamos. ¿Crédito destinado a la inversión productiva? Con las elevadas tasas de interés, no parece. Más bien, a la par de ello se detecta un enorme endeudamiento de las familias para compensar la falta de ingresos para realizar sus consumos cotidianos. Y también, dice el Indec, se vió muy activo el sector dedicado a la especulación en la bicicleta financiera, con títulos públicos.

De acuerdo a datos agregados del Banco Central, el economista de La Izquierda Diario, Emiliano Trodler, analizó que “si bien hubo un fuerte aumento interanual del crédito al sector privado, los créditos hipotecarios y al consumo hicieron pico en abril y desde entonces vienen perdiendo dimanismo. El crédito destinado a actividades comerciales viene registrando variaciones negativas desde julio. No todo lo explica el ruido electoral”.

Asimismo, agregó que “ahora en lugar de pasivos remunerados del BCRA los bancos tienen títulos del Tesoro que sin dudas son vehículo para la especulación financiera, pero la principal fuente de ingresos está viniendo por el lado de la intermediación, por lo que el sistema bancario se está haciendo más procíclico y depende de la actividad económica, que parece haber perdido dinamismo varios meses antes de que se registrara el ruido electoral de septiembre”.

Este crecimiento del sector financiero contrasta con el llanto de los banqueros, que liderados por el Grupo Financiero Galicia, comenzaron presentar balances contables negativos del tercer trimestre y una supuesta pérdida de rentabilidad. ¿Cómo puede ser posible? Mal que les pese, ellos mismos, junto a Milei y Caputo, lo hicieron.

Trodler explicó: “está claro que por la propia volatilidad que hubo en los meses previos a la elección, y sobre todo en septiembre, se comprimió mucho el margen de intermediación financiera debido a dos factores: en primer lugar, por la suba de los encajes para secar la plaza de pesos, lo cual hizo que haya menos disponibilidad para prestar; a la vez subieron las tasas de interés para retener los pesos que no se vayan al dólar. Además desde principios de año se registra un aumento en la morosidad y de los cargos por incobrabilidad, sobre todo en el segmento minorista. Es la contracara de la caída de los ingresos y un endeudamiento de los hogares que empieza a hacer agua”.

Es sabido que la “intermediación” financiera, precisamente, no es impulsor ni motor económico. Por el contrario, su devenir està estrechamente ligado con lo que pasa en la “economía real”. El modelo de Milei anclado en el tipo de cambio, la apertura económica, el ajuste fiscal y el ajuste de los ingresos, está mostrando más cabalmente sus resultados en materia de destrucción del aparato productivo y pérdida de empleos.

Planteábamos la semana pasada que es necesario pensar cómo defender una verdadera soberanìa productiva frente al saqueo imperialista y la primarización. En ese camino, la resistencia de los trabajadores frente a los despidos y cierres de fábrica, la organización en defensa de sus puestos de trabajo, y en defensa de estándares fundamentales del desarrollo científico y tecnológico como el CONICET, el INTI, el INTA, la CONEA, INVAP, las universidades públicas, nucleoeléctrica argentina, etc, juegan un rol central.

Si en años de bonanza las mejoras de la rentabilidad no se traducen en un salto cualitativo de las condiciones de vida de las mayorías sociales, en momentos de crisis las patronales resguardan su capital y dejan a cientas de familias sin empleo. Por ello, también se torna necesario un debate sobre las vías para desarrollar el aparato productivo sobre bases colectivas, fuera de las lógicas subyacentes de la propiedad privada.

Salario muy mínimo

Otro de los baluartes del modelo de Milei es la búsqueda permanente por abaratar aún más los salarios para beneficiar a los distintos sectores del capital. Ello lo hace por la vía indirecta de fomentar más la competencia entre trabajadores a medida que se destruyen empleos, y por la vía directa de intervenir a la baja de los salarios en las negociaciones colectivas, bajar “costos laborales” mediante la discusión de la reforma laboral, y también, en la fijación del salario mínimo.

De acuerdo a un informe del Centro Cifra-CTA, el salario mínimo, vital y móvil está casi 60 puntos por debajo del nivel de noviembre de 2015. La economista y docente de la UBA, Mariana González, autora del informe junto a Cecilia Garriga, indicó a este diario que “hay una intencionalidad del gobierno por deprimir cada vez más el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil y por hacer que deje de existir como política salarial, que le pone un piso a los salarios, que tiene capacidad de intervenir sobre los salarios más bajos, de ser una referencia incluso para los trabajadores que no están registrados”.

Este miércoles se reunió el Consejo del Salario en la Secretaría de Trabajo pero ya se sabía de antemano que es sólo para cumplir. Al igual que las últimas veces, no hubo acuerdo y el salario mínimo, que ahora está en apenas $322.000, se fijará por decreto.

Fuente: Cifra-CTA.

En este sentido, Mariana Gonzalez indicó que el salario mínimo “tendría la potencialidad también de ser una política igualadora, como ocurrió en otros períodos históricos. Por el contrario, el Gobierno que tuvo la definición en cada una de las reuniones del consejo del Salario, que terminaron en laudos de la Secretaría de Trabajo, en cada una de las instancias lo que hizo fue, sobre un valor sumamente deprimido, determinar ajustes por debajo de la inflación”.

Los diversos frentes por los cuales la clase trabajadora ve un creciente ahogo de sus aspiraciones, tendrán en las próximas semanas un punto de confluencia alrededor de la pelea contra la reforma laboral.

Frente a una realidad crecientemente agobiante y la inacción cómplice de las conducciones sindicales como la CGT, la resistencia de los trabajadores no pasa sólo por el plano de las estrategias individuales (sobreexplotación, ajuste de gastos, endeudamiento de las familias). Comienza a aflorar la necesidad de aquellas estrategias colectivas de organización desde abajo para enfrentar los despidos, los cierres de fábrica, los descuentos salariales y la construcción de lazos de solidaridad, con el ejemplo de la dura lucha del Hospital Garrahan y la resistencia de los jubilados como referencia.

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