Según una encuesta de Ipsos CIESMORI, el respaldo a Rodrigo Paz Pereira pasó del 65% al 25% entre noviembre de 2025 y octubre de este año, mientras la desaprobación subió del 18% al 59%.
El respaldo al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, se redujo 40 puntos porcentuales durante su primer año de mandato, al pasar del 65 por ciento registrado en noviembre de 2025 al 25 por ciento en octubre de este año, mientras la desaprobación aumentó del 18 al 59 por ciento, de acuerdo con una encuesta difundida este viernes por la empresa Ipsos CIESMORI.
La medición indica un deterioro progresivo de la imagen presidencial y establece la diferencia entre aprobación y desaprobación en 34 puntos negativos.
El rechazo superó por primera vez al respaldo entre mayo y junio y alcanzó su punto más alto en agosto, con un 65 por ciento de desaprobación y un 21 por ciento de aprobación, antes de una recuperación parcial en los últimos meses.
Otro indicador del desgaste político, según Ipsos CIESMORI, es que el 76 por ciento de los encuestados afirmó que probablemente o definitivamente no volvería a votar por Paz Pereira si las elecciones presidenciales se realizaran al día siguiente, frente al 18 por ciento que sí consideraría respaldarlo nuevamente.
La evaluación del primer año también quedó por debajo de las expectativas iniciales, pues el 62 por ciento considera que la gestión fue algo o mucho peor de lo que esperaba, mientras solo el 13 por ciento afirma que fue mejor.
El rechazo se registra en las cuatro ciudades estudiadas que conforman la troncal de Bolivia: las regiones Paz (oeste), El Alto (oeste), Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este), las más pobladas del país. El Alto concentra el mayor nivel de desaprobación, con 75 por ciento, frente a un 17 por ciento de aprobación.
Entre quienes cuestionan al Gobierno, la corrupción aparece como la principal razón, mencionada por el 24 por ciento, seguida de la percepción de mala gestión, con 12 por ciento.
El mal manejo de la economía y el incumplimiento de promesas alcanzan cada uno el 11 por ciento. Las demandas para el segundo año de su mandato reflejan principalmente preocupaciones económicas.
El 43 por ciento reclama reducir la inflación y el costo de vida, mientras el 26 por ciento prioriza garantizar el abastecimiento de combustibles y energía y el 16 por ciento demanda reforzar la lucha contra la corrupción.
La encuesta revela, además, una recepción desigual de las políticas oficiales. La apertura a una mayor inversión privada nacional y extranjera obtiene un 68 por ciento de opiniones positivas, pero los cambios en la subvención y los precios de los combustibles reciben un 51 por ciento de valoraciones negativas.
Agencia NA
