Mariano Barbieri, exintegrante del colectivo de diseño DOMA, y Sebastián Serpicelli abrieron Hay Pezca, un local que combina venta de pescado fresco, rotisería y un espacio para talleres y cenas llamado Alga.
Mariano Barbieri, diseñador gráfico y exintegrante del colectivo DOMA, y Sebastián Serpicelli, proveniente de una familia con tradición en pescadería, abrieron Hay Pezca en Villa Ortúzar. El local, ubicado sobre Álvarez Thomas, funciona como pescadería, rotisería con cocina abierta y espacio para talleres y cenas privadas denominado Alga.
Barbieri fue docente de Tipografía y Morfología en la FADU (UBA) y en 1998 fundó junto a Julián Manzelli, Matías Vigliano y Orilo Blandini el colectivo DOMA, que realizó intervenciones urbanas y produjo el corto de animación experimental Tema composición La Vaca. Entre 2008 y 2011 gestionaron la galería Turbo en Palermo. Antes de abrir la pescadería, Barbieri trabajó como director asociado en el estudio de animación y diseño Superestudio.
Según declaró Barbieri, la propuesta surgió de una iniciativa de Serpicelli, con quien se conoció en el colegio de sus hijos. Durante la pandemia preparaban guisos de lentejas que repartían en el barrio. El año pasado reformaron un local con la idea de que funcionara como pescadería y rotisería con cocina abierta a cargo de Dani, el jefe de cocina.
El local ofrece sushi los jueves, cebiche, Gefilte fish y pastas rellenas los viernes, y paella y fideuá los sábados, además de degustaciones improvisadas. En el fondo del local funciona Alga, un espacio para talleres y cenas privadas con música en vivo, ciclo denominado Alga viva.
Consultado sobre la escasa cultura de consumo de pescado en el país, Barbieri sostuvo: «Es cierto que no tenemos tanta cultura de comer pescado, aun viviendo en un país que tiene una riqueza enorme en su mar». Y agregó que buscan potenciar las tradiciones de cada colectividad para prepararlo, con el asesoramiento de la gastronómica Paula Danishewsky.
En el local hay una foto enmarcada de Diego Maradona pescando en un bote, regalada por una pareja de vecinos que participó de un taller. Barbieri contó que, en un viaje a Entre Ríos, el dueño de un local de pesca le dijo: «Tirá el anzuelo y, mientras esperan, charlen».
