La pandemia ajustó los espacios de trabajo en el hogar, pero también lo hacen mudanzas, nuevos emprendimientos, etapas laborales y habitaciones que quedan libres. Una selección de casos publicados en Living.
Los espacios de trabajo en casa se ajustaron a los cambios derivados de la pandemia. También inciden en su proyección mudanzas, nuevos emprendimientos, otra etapa laboral o un cuarto que queda libre cuando un hijo deja el hogar, entre otros motivos. A continuación, una selección de casos publicados en Living.
Anticipo
Para el número de noviembre, la interiorista María Gorostiza mostró la renovación que hizo en su casa. Además de una actualización, levantó un ambiente para trabajar con su socia, Sofía Figueroa Bunge. “Después de muchos años de amistad, de haber estudiado juntas y de compartir distintos proyectos, este año decidimos dar un paso más y asociarnos”, declararon.
“Decidí avanzar sobre el estacionamiento para armar un escritorio con vista. Creo que este ambiente representa una nueva etapa profesional, un lugar donde reunirme a trabajar con mi socia y potenciar nuestra mirada compartida del diseño”, sostuvo Gorostiza. La ubicación sobre el frente permite que los clientes no tengan que atravesar los espacios de una familia numerosa.
¿Reformar o mudarse?
Ante la disyuntiva de adaptar los espacios a su nueva vida con hijas independientes o quedarse en un lugar muy querido, los propietarios de una casa de 1924 resolvieron encarar una obra importante con las arquitectas Victoria Cornudet y Carolina Cibils. El dormitorio de una de las hijas se convirtió en oficina y otro se remodeló como taller de la dueña de casa, que es artista. El objetivo fue adaptarlo a su estilo de trabajo, que no exige caballetes ni grandes despliegues: un lugar sereno, con espacio de guardado y una mesa bien iluminada y con la altura calibrada.
Achicarse solo en los metros
Tras quedar viudo y con una hija a punto de independizarse, Alejandro decidió vender la propiedad familiar con muchos metros en desuso. Para ajustar la escala, lo que incluyó deshacerse de muebles grandes, comprar nuevos y hacer otros a medida, convocó a la arquitecta Aylén Costantini. El segundo dormitorio se transformó en escritorio. “Dudamos sobre si poner el escritorio mirando a la pared o a la vista, pero el entorno verde valía la pena. Diseñamos un mueble en melamina orientado hacia el ventanal y, completando la L contra la pared derecha, sumamos unos estantes amurados para tener todo a mano”, señalaron.
Acá está
El primer hogar de una hija que se independizó incluye un elemento traído de la casa familiar. La socióloga Maite Pérez Cobo armó su escritorio con listones de pino tea que trajo de la casa de sus padres. Allí no solo escribe, sino que planea las clases de cerámica que da junto a su hermana y su madre, Ángeles Castro Corbat, y dibuja su nuevo proyecto. “Acabo de lanzar Cobo, una línea experimental donde voy creando piezas sin limitarme a una sola disciplina”, contó.
Retiro creativo
Se recuerda la casa curva que Rodolfo Livingston proyectó para su amigo Eduardo Cárdenas como retiro de investigación y escritura tras una vida dedicada al derecho de familia.
Sin encierro
El dueño de casa no quería trabajar todo el día encerrado, sobre todo viviendo solo y tras haberse mudado a un último piso. “Ubicamos su escritorio al lado de la escalera, un espacio no tan transitado, y conectado con el living y el balcón-terraza”, recordaron las arquitectas Sofía Cal y Victoria Romano, de Estudio Romano-Cal, a cargo de la reforma y el interiorismo. Si todos estuvieron de acuerdo con la ubicación, hubo un detalle por sortear. “El dueño de casa ya tenía un escritorio y lo quería usar, pero lo convencimos de cambiarlo por otro que dialogara mejor con el resto del departamento. Ya que se iba a ver permanentemente, debía tener una coherencia”, agregaron.
Todo mejor
“Me sorprendió mucho el resultado que lograron en mi espacio de trabajo: no me imaginaba que podía llegar a sentirse tan cómodo y cálido”, dijo Juan sobre el proyecto de interiorismo que llevó a cabo Vara Estudio en su departamento. “Me encanta estar ahí y creo que me hace más fácil concentrarme”. El segundo cuarto de su tres ambientes lo usa como escritorio, pero también está listo para recibir invitados.
Compartidos
“Aprovechamos el espacio bajo la ventana para hacer un escritorio largo, pensando en la dinámica de home office de los dueños de casa. Le dimos profundidad y cajones de guardado para mantener la vista despejada”, contó la arquitecta Clara Griot sobre el trabajo de diseño interior que hizo para su hermana y su cuñado. “Partimos de un concepto lúdico y joven, con objetos, patrones y terminaciones jugadas que reflejaran la personalidad de mi hermana y su pareja. Algo que se viera espectacular y, al mismo tiempo, vivirse cómoda y naturalmente”, añadió. También se muestra un ambiente ambientado por el diseñador de interiores Sebastián Salazar. “El escritorio usa mucho, por eso le puse tanto énfasis”, contó sobre el espacio, donde colocó un par de escritorios de petiribí espalda contra espalda para crear una superficie cómoda para dos personas.
