El Ministerio del Interior informó que 320.000 personas participaron en las movilizaciones del sábado en todo el país, de las cuales 70.000 lo hicieron en París. Se registraron incidentes en varias ciudades y 565 detenciones. Los sindicatos convocaron una huelga nacional para el miércoles 5 de noviembre.
PARÍS.– Francia vivió este sábado su tercera jornada consecutiva de manifestaciones contra el alto costo de vida, convocadas por los chalecos amarillos. Según el Ministerio del Interior, 320.000 personas participaron en todo el país, de las cuales 70.000 lo hicieron en París. La coalición de sindicatos juveniles elevó la cifra a cerca de medio millón, con 200.000 en la capital.
Las autoridades desplegaron 70.000 policías y gendarmes. En París, más de 40 estaciones de metro cerraron y el Consejo de Estado impuso un recorrido entre las puertas de Bagnolet y Charenton, sobre el periférico, lejos de las plazas de la Bastilla y de la Nación, por donde los sindicatos pretendían marchar.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó al cierre de la jornada de 565 detenciones en todo el país, por debajo de las casi 1000 registradas el 24 de octubre. Las autoridades realizaron unos 40.000 controles, 10.000 de ellos en París y sus suburbios.
Se registraron episodios de violencia en varias ciudades. En París, grupos de encapuchados arrancaron adoquines y lanzaron artefactos incendiarios contra las fuerzas de seguridad cerca de la puerta de Charenton; un policía resultó herido levemente tras recibir el impacto de un cóctel Molotov. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos. En Rennes, las autoridades informaron que «cientos de individuos hostiles» atacaron a las fuerzas de seguridad en la avenida Janvier. En Lyon, la policía utilizó gases lacrimógenos para impedir el ingreso de manifestantes al centro; en Marsella, unas 10.000 personas participaron de una marcha no autorizada que terminó con enfrentamientos; en Toulouse, las fuerzas de seguridad dispersaron una sentada con cañones de agua; en Brest se destrozaron vidrieras y en Nantes hubo tensión ante el cierre de varios puentes.
Nuñez calificó el balance de la jornada: «Las manifestaciones transcurrieron bien», destacó, aunque condenó la «violencia inaudita» de los grupos que protagonizaron los disturbios. «Varios grupos atacaron violentamente a las fuerzas de seguridad», declaró. En una conferencia de prensa transmitida por LCI, el ministro apuntó contra la «ultraguerrilla de extrema izquierda», a la que acusó de buscar el caos mediante saqueos, actos de vandalismo y ataques contra la policía. Había ordenado a los prefectos desplegar un operativo de seguridad «potente, reactivo y ágil».
Según una encuesta de Odoxa realizada el 21 y 22 de octubre, el 68% considera justificada la movilización estudiantil, pero el 63% desea que termine este fin de semana. La encuesta de Cluster17 para el diario L’Opinion, realizada a 3000 personas, indica que el 53% apoya el movimiento, pero el 59% quiere que finalice pronto. El 81% de los encuestados señala a los vándalos como principales responsables de los disturbios, por delante del gobierno (14%) y de los manifestantes (2%). Según Cluster17, el 89% considera inadecuada la gestión del gobierno y, según Odoxa, solo el 16% de los franceses considera que Macron es un buen presidente. El 74% menciona a Marine Le Pen como posible beneficiaria de la crisis.
Para la noche del sábado, el Ministerio del Interior calificó de «muy alto» el riesgo de violencia urbana en una carta enviada a los prefectos con fecha del 29 de octubre, en la que mencionó «múltiples convocatorias de concentraciones en los centros urbanos» detectadas en redes sociales bajo el nombre de «Noche de las tinieblas». La estación parisina de metro Châtelet-Les Halles cerró a las 20 y se aplicó un toque de queda de 23 a 6 en varios sectores de París durante las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes, al igual que en otras ciudades. Varios centros comerciales de la región de París cerraron sus puertas a menores no acompañados a partir de las 21.
Para la semana entrante, estudiantes y alumnos de secundaria planean bloquear universidades e institutos desde el martes, con una nueva jornada de movilización el jueves. Cinco sindicatos (CFDT, CGT, FO, UNSA y FSU) convocaron a una jornada nacional de huelga y manifestaciones para el miércoles 5 de noviembre por los salarios y los servicios públicos, a la que se unirán cuatro sindicatos ferroviarios de la SNCF. La ecologista Marine Tondelier calificó la jornada del sábado como el «último calentamiento» antes de la huelga.
