El operativo para encontrar a Raúl Alfredo Moyano, de 59 años, sumó un helicóptero y drones con cámaras térmicas en el cerro Ñuñorco Grande. Una señal de celular registrada 48 horas después de su desaparición orientó los rastrillajes hacia las laderas sur y sudeste.
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- En el noveno día consecutivo de búsqueda, el operativo para encontrar a Raúl Alfredo Moyano, de 59 años, sumó un refuerzo logístico en el cerro Ñuñorco Grande, en la zona tucumana de El Mollar, Tafí del Valle. La incorporación de un helicóptero provincial y drones de alta tecnología dio un nuevo impulso a las tareas para localizar al docente jubilado, que fue visto por última vez el 12 de octubre cuando inició una caminata en solitario.
Hernán Parajón, coordinador del operativo y referente de la Fundación Cumbres Andinas, detalló que la principal hipótesis apunta a que la densa niebla pudo haber desorientado a Moyano, dejándolo atrapado o aislado en una zona inaccesible o en alguna cornisa de la montaña, sin margen para avanzar ni regresar.
Frente a la complejidad del terreno y las inclemencias climáticas, la Policía de Tucumán y Gendarmería Nacional, junto con bomberos, baqueanos y voluntarios, instalaron un campamento de avanzada y una base operativa en la cumbre del cerro, a 3200 metros de altura. La estrategia busca sostener el trabajo y el pernocte de las cuadrillas durante cuatro o cinco días consecutivos en la montaña, optimizando los tiempos de búsqueda y evitando ascensos y descensos diarios.
Tras varias jornadas condicionadas por las lluvias y la niebla, las autoridades provinciales incorporaron un helicóptero a cargo de la Dirección de Fuerzas Especiales C.E.R.O. y de la División GEAM para sobrevolar las áreas de más difícil acceso y ampliar el radio de búsqueda.
A ese patrullaje aéreo se sumaron cuatro drones equipados con cámaras térmicas y un alcance de hasta 15 kilómetros, operados por Gendarmería Nacional y Bomberos Voluntarios de Santa María. La tecnología permite detectar fuentes de calor en sectores inaccesibles donde la densa vegetación y las quebradas dificultan el avance por tierra.
La Policía de Tucumán gestionó además la colaboración de la Policía de Catamarca, que aportó cinco efectivos especializados y dos perros adiestrados para la búsqueda de personas en escenarios de alta montaña. “Venimos de un tiempo muy complicado. La situación viene siendo compleja en cuanto a las condiciones meteorológicas”, indicó el jefe de la Policía de Tucumán, comisario Joaquín Girvau.
Una de las pistas principales surgió del análisis realizado por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), que detectó que una antena ubicada en Los Sarmientos registró la señal del celular de Moyano 48 horas después de su desaparición. Ese dato orientó los rastrillajes hacia las laderas sur y sudeste del cerro, en dirección a la Ruta Provincial 307 y la Quebrada de los Sosa.
La falta de indicios concretos profundiza la angustia de sus allegados. Su hija expresó el momento que atraviesa la familia. “Estamos desesperados porque no tenemos ningún indicio de dónde podría estar. No hay pistas en todo el trayecto recorrido durante estos días”, afirmó.
La joven recordó a su padre como un hombre “muy activo, muy organizado y siempre con muchos proyectos”, además de destacar que “es una persona muy buena; si te tiene que ayudar, te va a ayudar”.
Por su parte, su hijo Matías Moyano remarcó la fortaleza física y la experiencia en montaña del docente jubilado. “Él hace trekking en Bariloche; es una actividad habitual para él. Además hace gimnasia y anda en bicicleta, por lo que está muy bien físicamente. Sé que pudo hacerlo tranquilamente y que era consciente de lo que estaba haciendo”, señaló.
Asimismo, su pareja, Liliana Tunkiewiez, recordó la última conversación que mantuvieron por WhatsApp la tarde de la desaparición. Moyano le había comentado que “el camino estaba cerrado” por la niebla. Tras preguntarle qué hacía en ese lugar, recibió una última respuesta a las 17.20 del 12 de octubre: “Bajo”.
Liliana destacó también el carácter precavido del docente. “Es muy mental y muy cuidadoso. No es que agarra agua y se va”, afirmó.
