El especialista en aparato digestivo Will Bulsiewicz sostuvo que las personas que consumen más alimentos plant-based viven más tiempo y presentan menos riesgo de padecer diversas enfermedades. Destacó la importancia de la variedad de plantas y la fibra en la salud intestinal.
El gastroenterólogo Will Bulsiewicz afirmó que la evidencia disponible indica que incorporar más alimentos de origen vegetal puede asociarse con una vida más larga y un menor riesgo de desarrollar distintas enfermedades. Lo hizo durante su participación en el programa Between Two Lips, donde abordó los efectos de una alimentación basada en plantas.
Bulsiewicz explicó que la relación entre una dieta basada en vegetales y la salud involucra el microbioma intestinal, el sistema inmunitario, el metabolismo y otros procesos del organismo. En ese contexto, enfatizó: “Existe una evidencia abrumadora de que las personas que consumen más alimentos de origen vegetal viven más tiempo y presentan un menor riesgo de padecer diversas enfermedades”.
El especialista también se refirió al debate sobre los posibles efectos inflamatorios de componentes vegetales como las lectinas y los oxalatos. Señaló que los resultados de las investigaciones deben interpretarse según lo que sucede cuando las personas consumen alimentos completos, en lugar de limitarse a experimentos realizados con sustancias aisladas.
Entre los principales puntos de su explicación, Bulsiewicz mencionó:
- Mayor consumo de alimentos vegetales: afirmó que quienes consumen más alimentos de origen vegetal viven más y tienen un menor riesgo de sufrir diferentes enfermedades.
- Diversidad alimentaria: propone aumentar la variedad de plantas que se consumen durante la semana para favorecer un microbioma intestinal diverso.
- Importancia de la fibra: señaló que una gran parte de la población estadounidense no alcanza las cantidades diarias de fibra consideradas adecuadas.
- Variedad más allá de las frutas y verduras: recomienda incluir legumbres, frutos secos, semillas, hierbas, especias y cereales integrales.
- Precaución con los estudios aislados: cuestionó que se utilicen investigaciones realizadas en tubos de ensayo con componentes extraídos de las plantas para sacar conclusiones directas sobre los efectos de consumir esos alimentos.
- Hábitos sostenidos: defendió que los cambios cotidianos en la alimentación y el estilo de vida tienen un papel central en el cuidado de la salud intestinal, por encima de las soluciones rápidas.
Respecto del microbioma intestinal, Bulsiewicz lo describió como una comunidad de microorganismos que incluye principalmente bacterias, además de levaduras y otros organismos microscópicos. Indicó que el intestino grueso concentra una cantidad especialmente importante de ellos. Según explicó, estos microorganismos participan en procesos como la digestión de los alimentos, la protección frente a microorganismos infecciosos, el funcionamiento del sistema inmunitario y la regulación del metabolismo y las hormonas. También mencionó la comunicación entre el intestino y el cerebro, vinculada con el estado de ánimo, la capacidad de concentración, la memoria y otras funciones cognitivas.
El gastroenterólogo destacó que mejorar la alimentación no consiste únicamente en alcanzar una cifra determinada de gramos de fibra. Para él, la diversidad de los alimentos vegetales es fundamental porque distintas plantas aportan diferentes formas de fibra y otros componentes que pueden favorecer el funcionamiento del microbioma. En la conversación, señaló que en Estados Unidos el 75% de las calorías de origen vegetal proviene de tres plantas: el trigo, el maíz y la soja. A partir de ese dato, sostuvo que la alimentación habitual puede ofrecer una variedad mucho menor de la que sería conveniente para favorecer un ecosistema intestinal diverso. Como alternativa, propuso aumentar progresivamente la cantidad de plantas diferentes que se consumen durante la semana, con una referencia de llegar a unas 30 variedades semanales, presentada como un objetivo para ampliar la diversidad alimentaria, no como una obligación inmediata. También remarcó que no es necesario limitarse a frutas y verduras frescas, e incluyó legumbres, cereales integrales, semillas, frutos secos, hierbas y especias.
En cuanto a la fibra, Bulsiewicz compartió que la cantidad diaria de referencia que considera adecuada para un hombre adulto promedio es de 38 gramos, mientras que para una mujer adulta promedio es de 25 gramos. Sin embargo, sostuvo que el consumo habitual se encuentra por debajo de esas cifras: según los datos que citó, los hombres consumen alrededor de 18 gramos diarios y las mujeres, aproximadamente 15 gramos. A partir de esa comparación, estimó que el 95% de la población estadounidense presenta una ingesta insuficiente de fibra.
