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domingo, 18 octubre, 2026

California someterá a referendo un impuesto del 5% a las fortunas superiores a 1.000 millones de dólares

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La Propuesta 40, que se votará el 3 de noviembre, busca recaudar unos 100.000 millones de dólares en cinco años mediante un gravamen único a entre 200 y 250 multimillonarios. El gobernador Gavin Newsom y empresarios tecnológicos se oponen; el sindicato SEIU-UHW y el senador Bernie Sanders la apoyan.

California someterá a referendo el 3 de noviembre si impone un impuesto del 5 % a las personas con fortunas superiores a 1.000 millones de dólares. La medida, conocida como Propuesta 40, afectaría a alrededor de 250 contribuyentes, según los impulsores, y sería el primer gravamen de este tipo en el estado más rico del país.

La iniciativa prevé recaudar unos 100.000 millones de dólares en cinco años. El 90 % de esos fondos se destinaría al sector de la salud, según la propuesta. Sus defensores señalan que el impuesto contribuiría a compensar los recortes federales en Medicaid derivados de la ley fiscal conocida como ‘One Big Beautiful Bill Act’, impulsada por el presidente Donald Trump.

Salvador Andrade, trabajador de Kaiser Permanente y miembro del comité ejecutivo del sindicato SEIU-UHW, promotor de la iniciativa, declaró a EFE: «Nosotros pensamos que es justo que ellos, que pueden pagar, lo hagan, no nosotros que vamos mes a mes». Andrade calificó la propuesta como «la única respuesta» ante los ajustes federales en Medicaid y educación.

El California Budget & Policy Center estima que California podría perder unos 30.000 millones de dólares anuales en fondos federales de Medi-Cal, el programa estatal de Medicaid. El Departamento de Servicios de Salud del estado indica que hasta dos millones de personas podrían perder su cobertura sanitaria.

El gobernador demócrata Gavin Newsom, quien también impulsa la Propuesta 42 que, de aprobarse, anularía la 40 mediante una enmienda a la Constitución estatal, sostiene que el impuesto llevaría a los más ricos a abandonar el estado y dejaría al estado sin sus ingresos fiscales. La campaña opositora ha recibido aportes de magnates tecnológicos: Sergey Brin, cofundador de Google, donó 102 millones de dólares, y Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, aportó al menos 3 millones a un grupo empresarial que combate la medida.

Entre los multimillonarios que aceptan el impuesto está Jensen Huang, consejero delegado de NVIDIA, cuya fortuna asciende a 197.000 millones de dólares según Forbes. Huang aseguró en una entrevista con CBS News que pagaría el impuesto con «alegría». El senador por Vermont Bernie Sanders, uno de los máximos exponentes del ala progresista demócrata, apoya la iniciativa. En una reciente intervención en Los Ángeles, Sanders calificó como «extorsión» las amenazas de algunos multimillonarios de abandonar California y se mostró escéptico sobre si esas amenazas llegan a tener un efecto real. «Este es un gran estado donde ahora mismo están ganando muchísimo dinero», afirmó.

Matthew Kahn, profesor de economía de la Universidad del Sur de California (USC), difiere y teme que el impuesto acelere la tendencia de salida de fortunes. «Si empezamos a subir los impuestos a los ricos, eso empezará a llevar a gente con talento a irse a otros lugares, y el frágil ecosistema de Silicon Valley podría deshacerse», dijo a EFE.

En los últimos años, algunas grandes fortunas y sedes de empresas han abandonado California. Elon Musk dejó el estado en 2020 rumbo a Texas y luego trasladó las sedes de Tesla, SpaceX y X. Lynsi Snyder, dueña de In-N-Out, anunció en 2025 que se mudaba a Tennessee, aunque aclaró que no sacará la sede corporativa de California.

La votación del 3 de noviembre definirá si la Propuesta 40 se convierte en ley. De aprobarse, el impuesto tendría un efecto retroactivo según lo establecido en la iniciativa.

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